Juan Pinilla, canción y compromiso con alma de flamenco

Alain Valdés Sierra

Guitarra, palmas y caja. Tres sonidos en uno acompañado de una voz temblorosa, capaz de transmitir los más variados estados de ánimo. Así es el flamenco, convida a la alegría y al llanto, eleva el espíritu y agota al cuerpo con su exigente baile, pero se lleva tan adentro que es necesario mantenerlo vivo.

Foto: Jorge Luis GonzálezEl cantaor español Juan Pinilla.

Mucho más hay que decir del flamenco, y así lo demostró el cantaor español Juan Pinilla, quien llegó a La Habana persiguiendo un sueño que, asegura, se ha hecho realidad por las experiencias culturales y musicales vividas en la Isla.

A mucho vino el joven granadino, a presentar un libro, un disco, ofrecer un concierto, y cuál sería su asombro al descubrir la fuerza con que el flamenco es trabajado por músicos cubanos.

La Sala Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes resultó el sitio ideal para disfrutar del canto flamenco, redimensionado por la fuerza de sus textos y la complicidad del público asistente, que disfrutó de mucho más que una velada musical.

Pinilla combinó con el trabajo vocal característico del género una selección de poemas de autores iberoamericanos, en la que incluyó los versos ágiles y profundos de José Martí, los militantes de su compatriota Federico García Lorca, los coloridos de Nicolás Guillén y los íntimos de su amigo Waldo Leyva.

De intensa podría catalogarse la atmósfera lograda con la interpretación de piezas del maestro Leo Brouwer, en la que lució su virtuosismo el instrumentista cubano Josué Tacoronte, de notable trayectoria en las variantes de la música española.

El granadino cantó, además, temas de su segundo disco Las voces que no callaron, que junto al libro homónimo de su autoría, presentó en la 22 Feria Internacional del Libro de La Habana.

Las voces... recoge cantes con letras de grandes flamencos de la II República española hasta la transición democrática tras el fin de la dictadura franquista, y otros temas de la autoría de Pinilla.

En el CD aparecen versos de los españoles Marcos Ana y Gabriel Celaya, unas bulerías con letras del norteamericano Allan Poe y Gregorio Marañón, unas temporeras, tanguillos, tangos, seguidillas, fandangos, mirabrás y cartageneras.

 

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