SANCTI
SPÍRITUS.— Contra viento y marea, la edición 51 del Torneo Playa
Girón es ya una realidad palpable. Quizá por un momento los embates
del huracán Sandy lo hicieron tambalearse, pero consiguió mudar su
sede (originalmente estaba previsto para Santiago de Cuba) y, tras
varios ajustes de última hora, ayer arrancó celebrando diez peleas
de su división más nutrida: los 60 kg.
Finalmente enrolará a 192 púgiles de todo el país, pese a los
vericuetos entre algunas provincias y la Comisión Nacional a la hora
de inscribir los atletas, pero de antemano promete tener sal y
pimienta.
Por un lado, permitirá ver cómo se comportan algunos de los
"pesos pesados" olímpicos —Roniel Iglesias, Robeisy Ramírez y
Yasnier Toledo—, tras los movimientos tectónicos que los llevaron a
trepar de división. Y por el otro, enfocará a la camada más reciente
del profe Humberto Horta, que acaba de conquistar el tercer lugar
por países en el Mundial Juvenil de Ereván, Armenia.
Será, además, el último evento del 2012 para el boxeo cubano. Uno
que señala el fin de una era, porque a partir del año próximo ese
deporte amateur prescindirá oficialmente de la cabecera en sus
competencias, casi tres décadas después de haber hecho obligatorio
su uso en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. Así que no le
faltarán ingredientes como espectáculo.
Con dos carteles diarios hasta el viernes, antes de la semifinal
y final que animarán sábado y domingo, en los dos cuadriláteros
emplazados en la sala Yayabo hoy habrá acción en los 52, 56, 64 y 69
kg, reservando para mañana los estrenos en las cuatro divisiones
restantes.
El final de una era, el comienzo de un ciclo... Los técnicos
buscan ir perfilando desde ya el equipo que asistirá al Mundial de
mayores en Kazajstán el próximo octubre, y con ese incentivo este
Girón ofrecerá seguramente buenos combates.