ATENAS.—
Las políticas de austeridad y los recortes presupuestarios aplicados
en Grecia no reducen la deuda ni el déficit público, según se
desprende de los datos facilitados por el gobierno.
Las estimaciones revisadas para 2013 por el ministerio de
Finanzas prevén que la deuda pública aumente hasta el 189,1 por
ciento, en relación con el Producto Interior Bruto (PIB), lo que
supone un incremento de siete puntos con respecto a los cálculos
realizados con anterioridad.
Los prestamistas internacionales valoraron que con las medidas
contempladas en el segundo memorando, aprobado a principios de este
año, Grecia reduciría este índice al 120 por ciento en 2020, pero
muchos analistas ven imposible que se logre dadas las circunstancias
actuales.
El cálculo del déficit público también fue corregido al alza y se
espera que para final de año llegue al 5,2 por ciento del PIB,
frente al 4,2 que figuraba en el anteproyecto del presupuesto.
Tras cinco años de recesión las políticas de austeridad sólo
sirvieron para empeorar el curso de la crisis griega, y de cara al
año que viene las cifras presentadas señalaron una contracción de la
economía del 4,5 por ciento, y no del 3,8 como recogían las
estimaciones anteriores.
El gobierno griego confía en poder presentarse a la reunión del
Eurogrupo del próximo 12 de noviembre con el visto bueno del
Parlamento a su plan presupuestario, y de ese modo conseguir los 31
mil 500 millones de euros pendientes de pago del préstamo
financiero.
Sin embargo, los desacuerdos con sus socios de coalición y la
fuerte resistencia social a las medidas de ajuste están llevando al
país al límite de lo que el primer ministro, Antonis Samarás,
consideró la insolvencia del estado y a la que puso la fecha del 16
de noviembre.