Pese a la juventud del plantel y a no contar con los servicios de
Allen Jemmott, garante de una treintena de encestes por partido, los
yumurinos no descartan la posibilidad de estar en la final en la
porfía por una de las medallas.
Integrado en su mayoría por jugadores de escasa experiencia y sin
protagonismo en contiendas pasadas, el conjunto matancero apostará
por el desempeño en equipo. Se entiende, desde luego, que lo más
importante no es "fabricar" baloncestistas virtuosos sino utilizar
las habilidades personales en virtud del juego colectivo. Ese es el
concepto que regirá en nuestras apariciones, sostuvo Arsenio (Coco)
Morales, quien funge nuevamente como director técnico.
Dijo que ya están definidos los quince nombres de la nómina y que
la cualidad general más apreciable de los muchachos es el ansia de
imponerse y de ofrecer espectáculo, lo cual se evidencia en las
sesiones de entrenamiento.
En la preparación general, explicó, hacen énfasis en el
desarrollo de la velocidad en función de la ofensiva, sin descartar
los aspectos específicos en aras de elevar el pensamiento
técnico-táctico y el fortalecimiento de la defensa para evitar
puntos adversos y quitarle al rival la mayor cantidad de balones.
De forma muy acentuada ejercitan los tiros libres, para así
romper con una lamentable tradición que golpea el rendimiento del
baloncesto cubano. Efectividad en los lanzamientos tanto dentro como
fuera del perímetro y una conducción del balón con destreza y
seguridad, ayudarán a compensar las lógicas desventajas que tendrán
en los rebotes bajo el aro por la ausencia de varios hombres con más
de dos metros de altura. En los momentos difíciles contarán con el
coraje y la experiencia de José (El Yuca) Rossell, un longevo
jugador con sobradas demostraciones de acometividad.
La mejor actuación de los Guerreros ocurrió en la campaña
2005-2006, cuando se alzaron con el segundo lugar disputado ante
Ciego de Ávila.