Las elecciones del 2012 en Estados Unidos

Viñetas previas al tiempo estelar

Ramón Sánchez-Parodi Montoto (*)

En la cerrada disputa electoral entre Obama y Romney, hay una constante búsqueda e interpretaciones de factores que puedan brindar las claves que apunten al posible vencedor de la contienda.

El financiamiento de la campaña es uno de esos factores, particularmente lo que se recauda por parte de los comités de campaña de los candidatos, de los comités nacionales de los partidos, por los fondos conjuntos de unos y otros y por los llamados comités de acción política, en este caso los SuperPACS.

Desde que el pasado mes de abril las recaudaciones totales del equipo de campaña de Romney, el Comité Nacional Republicano y el Fondo de la Victoria de Romney han sido siempre superiores a las de Obama; en millones de dólares: mayo, 16,8; junio, 35 y julio 25,3 millones. Nada pone en duda que Romney superará a Obama en recaudación total para la campaña y sería la primera ocasión en que un presidente titular es superado en recaudación por su contrincante, aunque hasta fines de julio, la recaudación total era de 627 millones contra 495, a favor de Obama, según un estimado de Reuters del pasado 8 de agosto.

De Romney lograr esa ventaja puede haber llegado muy tarde para sacar provecho en la organización de la maquinaria electoral que garantiza los votos en cada uno de los estados. La lucha en las primarias contra sus opositores republicanos lo obligó a dedicar tiempo y recursos en estados específicos y desatender durante muchos decisivos meses los preparativos para la fase de las elecciones generales, desventaja que ahora ninguna superioridad en recaudación puede borrar. Sin embargo, Obama ya sacó su beneficio por dos elementos a su favor: contó con dinero suficiente desde temprana fecha y no tuvo opositor de consideración durante las elecciones primarias.

En las recaudaciones de los SuperPACs, lo cual significa contar con más recursos para la propaganda electoral, Romney está en mejor posición. Por ejemplo, el Super PAC pro-Romney, Restore Our Future, invirtió 10 millones de dólares en un anuncio anti-Obama sobre el desempleo difundido del 14 al 21 de agosto en Colorado, Florida, Iowa, Michigan, Nevada, New Hampshire, North Carolina, Ohio, Pennsylvania, Virginia y Wisconsin.

Otro factor objeto de mucha atención es la tasa de desempleo. Desde que explotó la crisis en el 2008, en Estados Unidos no ha habido un ritmo de creación de empleos que conduzca a la recuperación del mercado de trabajo. No se espera que la cifra de desempleo esté por debajo del 8 % cuando a principios de octubre próximo se den a conocer los últimos datos oficiales antes de las elecciones.

Esta es una cifra de desempleo manejable para la campaña de Obama, pero también da municiones a los ataques de Romney contra la gestión gubernamental del actual presidente. Pero no se debe dar carácter absoluto o generalizar su impacto en la votación. Por ejemplo, nadie duda que Obama resultará vencedor en estados como California y New York, que a fines de junio pasado ofrecían altos índices de desempleo (10,7 % y 8,9 %, respectivamente), mientras que de los ocho estados en que la contienda es más cerrada, Virginia, Iowa y New Hampshire tenían índices de desempleo bien por debajo del promedio nacional (5,7 %; 5,2 % y 5,1 %); Ohio (7,2 %) y Wisconsin (7,0 %) también están por debajo. Colorado con 8,2 % está en la media nacional y solamente Nevada (11,6 %) y Florida (8,6 %) están por encima.

Desde que en abril Romney tuvo firme en sus manos la nominación republicana como candidato presidencial se incrementaron las especulaciones sobre a quién seleccionaría como vicepresidente para su fórmula electoral.

El pasado sábado 11 de agosto, Romney develó el secreto en un acto celebrado en Norfolk, Virginia, teniendo como telón de fondo al acorazado Wisconsin anclado como pieza de museo en el Centro Marítimo Nacional, muy apropiado para presentar a su elegido, el representante republicano por Wisconsin y presidente del Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. Se afirma que Romney tomó la decisión el pasado 1ro. de agosto al regreso de su escabroso viaje al exterior, donde cometió pifias en Londres e Israel que aguaron su pretensión de "pulir" sus credenciales en política internacional.

Ryan, con 42 años de edad, pertenece a la nueva generación de líderes republicanos. Tiene la misma edad que el hijo mayor de Romney. Desde muy joven comenzó su actividad política, primero en 1992 como asistente del senador Robert Kasten y en 1998 fue elegido para el primero de sus consecutivos siete mandatos como miembro de la Cámara de Representantes por el Primer Distrito Congresional de Wisconsin.

Aunque Ryan antecede a la hornada de políticos republicanos aupados por el Tea Party, está ligado a ese movimiento por afinidad política, filosófica y generacional. Pero también goza de prestigio y apoyo entre los tradicionales conservadores fiscales republicanos. De hecho fue el promotor principal del más elaborado proyecto de presupuesto federal y programa de eliminación del déficit federal republicano en contra de las propuestas hechas por Obama.

Es reconocido como uno de los protagonistas del atolladero creado durante las negociaciones entre Obama y los republicanos que un año atrás colocó al gobierno federal al borde de declararse en mora. Es un abierto defensor de la idea de privatizar los programas federales de atención a la salud, de la educación pública y del sistema de seguridad social.

Debido a sus posiciones conservadoras extremas (muy próximas a la de los "libertarios" de Ron Paul) y a pesar de ser Ryan coherente en sus expresiones, experimentado en política nacional y contar con mayor reconocimiento en el país, su designación como compañero de fórmula presidencial es un riesgo comparable al que tomó McCain en el 2008 al seleccionar como candidata a la vicepresidencia a Sarah Palin.

La diferencia estriba en que ha surgido el Tea Party como un movimiento de las bases republicanas que en las elecciones intermedias del 2010 ganó el control de la Cámara de Representantes en lo que Obama reconoció como una "paliza". Ryan puede ser un catalizador del voto del Tea Party a favor de Romney, quien hasta ahora no ha tenido una buena acogida en ese sector.

Los ocho estados que la generalidad de los analistas considera que se mantienen en disputa suman un total de 95 votos electorales, de los cuales Obama requiere ganar 34 y Romney 64. Las veleidosas encuestas muestran que Obama marcha a la cabeza en casi todos los ocho estados. Pero esos datos no tienen "fijador", ya que varían según los acontecimientos del día.

De ellos, Florida y Ohio, respectivamente con 29 y 18 votos electorales suman 47 de los 95 votos en disputa. Tanto Obama como Romney tienen que ganar al menos uno de ellos. Si Obama ganase los dos, tendría asegurado el camino a la presidencia, pero si Romney los ganase solo requeriría de otros 17 votos electorales para lograr los 270 necesarios que le darían acceso a la Casa Blanca. En esta semana Romney y Ryan han estado de campaña, juntos o separados, al menos en Wisconsin, Florida, Iowa y Colorado, mientras Obama dedicó el domingo a recaudar dinero en Chicago y el lunes y martes a hacer campaña en Iowa.

Dentro de diez días comenzarán las convenciones nacionales de los partidos. Primero será la de los republicanos en Tampa, Florida, del 27 al 30 de agosto. No habrá ningún hecho trascendental, salvo la formalización de las candidaturas, muchos discursos de personalidades y gran cobertura de los medios de difusión. Los bares y casas de prostitución y pornografía de Tampa esperan hacer literalmente su "agosto". Según Angelina Spencer, directora de la Asociación de Clubes Ejecutivos que agrupa a esos comercios, una encuesta informal realizada en Denver y Nueva York señala que los congresionales republicanos gastan tres veces más que los demócratas en esas instalaciones: 150 dólares promedio por cliente en cada día.

Seguidamente los demócratas se reunirán del 4 al 6 de septiembre en Charlotte, Carolina del Norte. La programación será muy similar; solo variarán los nombres de los oradores. El discurso central será ofrecido por Obama en la noche del 6 de septiembre. Para no interferir con la transmisión televisada de la intervención del Presidente, la Liga Nacional de Fútbol Americano decidió adelantar el juego inaugural de la temporada 2012, programado ahora para el 5 de septiembre entre el campeón de la anterior temporada New York Giants y los Dallas Cowboys.

(*) Fue Jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington y Viceministro de Relaciones Exteriores.

 

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