El Abra da la cara por Cienfuegos

La historia es conocida y las causas, disímiles: el plan de producción lechera no se cumple a pesar de que granjas como El Abra, en Cienfuegos, demuestran que no se precisan varitas mágicas para lograr “finales felices”

JULIO MARTÍNEZ MOLINA

FOTO DEL AUTORCUMANAYAGUA, Cienfuegos.—Los problemas con el acopio de leche y el cumplimiento de los planes lácteos están lejos de marcar en esta provincia una diferencia respecto a las restantes del país. A la altura de agosto, el panorama se muestra complicado.

Javier Rodríguez Villafaña, subdelegado provincial del Ministerio de la Agricultura al frente de la ganadería, explica que "el compromiso de venta de leche a la industria durante el 2012 en Cienfuegos asciende a 19 millones 750 mil litros. Al cierre del semestre, este se quedó en cinco millones 900 mil".

La anterior cifra supuso nada más el 83 % de lo planificado para el periodo, sobre todo a partir del incumplimiento de un millón 100 mil litros focalizado en el sector cooperativo y campesino de los municipios de Palmira, Lajas y Cruces fundamentalmente, dice Rodríguez.

Como el tema es prioridad, tanto aquí como en todo el país, la dirección del sector gestó acciones encaminadas a mejorar el proceso de contratación, el cual todavía a estas alturas afronta diversos problemas.

Se ha ido trabajando en todo el proceso de recuperación de las unidades pecuarias, completando las capacidades en animales, y vinculando a los trabajadores a los resultados finales, significa el directivo.

En consideración de la miembro del Comité Central del Partido y primera secretaria en la provincia, Lidia Esther Brunet Nodarse, en este tema la granja lechera El Abra es un espejo en el cual mirarse. Solo replicando su accionar en las empresas pecuarias restantes de la provincia (La Sierrita, Rodas y Primero de Mayo) podrá garantizarse el desarrollo ganadero en el territorio.

GRANJA MILLONARIA

Insigne dentro de la rama ganadera de Cienfuegos, la granja El Abra superó en el 2010 y 2011 por amplio margen el millón de litros de leche. Al culminar julio, los 65 ordeñadores de sus trece vaquerías habían sumado 850 mil litros, resaltó a Granma su director, Yosvany González Abreus.

Inquirido sobre cuáles son las claves para lograr cifras cercanas a los 140 mil litros mensuales con tan pocos trabajadores y solo 3 000 cabezas de ganado, cerca del 65 % en ordeño ahora, el director de esta entidad declarada Vanguardia Nacional responde:

"Disciplina, deseos de trabajar y sostenibilidad alimentaria con recursos propios. Interviene también la vinculación del hombre a los resultados finales, lo cual arroja salarios mensuales promedios de 1 000 pesos. Cada quien hace cuanto le toca, bien, en su lugar; esto último es lo más importante".

Las 13 unidades cuentan con su módulo alimentario, compuesto en lo fundamental a partir de caña, king grass y leucaena, todo cultivado por nosotros mismos, destaca David Canto Suárez, jefe de la vaquería 11, recientemente recuperada.

La ordeñadora jefa Daikenia Macías Hernández opina que la alimentación animal autogestionada garantiza el periodo de seca y la producción ininterrumpida durante el año completo.

El director de El Abra subraya la "introducción de nuevas variedades de caña de más rendimiento, así como las OM 22 y CT 115, estas dos últimas de king grass. Ahora, además, poseemos la alternativa de la moringa para sustituir el pienso asignado para la dieta".

El reciente arribo a la granja de un grupo de 250 pezoneras (componentes de las máquinas de ordeño) para la extracción mecánica de leche posibilitó un incremento productivo del 15 %. Las primeras de su tipo comenzaron a producirse ya en el taller T-15, de la ciudad de Cienfuegos.

Raquel Álvarez, veterinaria de El Abra, afirma que aquí se "previenen las enfermedades y se logra que la masa animal tenga un satisfactorio desarrollo físico, a fin de alcanzar altas productoras de leche.

El Abra, perteneciente a la Empresa Pecuaria El Tablón, de Cumanayagua, es un ejemplo de que sí se pueden conquistar las metas propuestas cuando confluyen eficiencia, seriedad y un sentido estratégico de labor. Pero esta granja no puede ser la excepción, sino la regla, porque una golondrina no hace verano.

 

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