No hay mejor día ni mejor escenario que este para ratificarnos en nuestras convicciones

Discurso pronunciado por el compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez en el acto por el 55 aniversario de la caída de Frank País García y Raúl Pujol Arencibia. Día de los Mártires de la Revolución

Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros,

Compañeros miembros del Buró Político y del Comité Central del Partido,

Compañeras y compañeros dirigentes del Partido, el Gobierno, la UJC, las organizaciones de masas, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior,

Familiares de nuestros queridos mártires,

Combatientes de la Revolución Cubana, jóvenes, santiagueras, santiagueros, compatriotas todos:

Martí nos expresó que: "Nosotros tenemos héroes que eternizar, heroínas que enaltecer, admirables pujanzas que encomiar" y nos enseñó que: "El respeto a los héroes ayuda al nacimiento de héroes nuevos". Fieles a ese patriótico legado todos los años, este día, desde 1959, las principales calles santiagueras se estremecen al paso de la multitud que rescata a Frank de la muerte que nunca tiene, que rememora aquella peregrinación de pueblo, que en cuadro apretado manifestó, en 1957, con dolor y vigor su repulsa por el abominable crimen, y acompañó al féretro donde yacía, vestido de verde olivo, con el brazalete rojinegro, una boina, una flor y con sus ansias de guerrillero de montaña y de maestro.

Con el triunfo del 1ro. de enero, pudo entonces el pueblo cubano reivindicar verdaderamente a sus héroes, entre los que no podía faltar Frank; como tributo permanente de recordación, se instituyó por el Gobierno Revolucionario, el 26 de julio de 1959, en una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros, el día de su muerte, 30 de julio, como el Día de los Mártires de la Revolución.

Junto a Frank cayó otro santiaguero, el combatiente revolucionario Raúl Pujol, amigo y compañero de lucha, quien en más de una ocasión habría dicho: "De Frank yo respondo con mi vida". Un año después de su caída y la de Pujol, el 30 de julio de 1958, muere en combate René Ramos Latour, el comandante Daniel, quien había sustituido a Frank después de su muerte, y se encontraba formando parte del contingente rebelde que se enfrentaba valientemente a la gran ofensiva del ejército de la tiranía, en la Sierra Maestra.

Por eso, días como el de hoy son sagrados, porque son los días para recordar a los hombres y mujeres que cayeron en la lucha revolucionaria. Días para meditar en los éxitos y en las ineficiencias y errores; en lo que hemos adelantado y en lo que no avanzamos como deseamos y necesitamos; en lo que nos hemos superado moral y revolucionariamente y en lo que nos falta aún.

Vilma Espín Guillois, destacada y querida protagonista del alzamiento del 30 de noviembre de 1956 y una de las más valiosas y cercanas colaboradoras de Frank, afirmó: "Inolvidable ha sido para quienes tuvimos el privilegio de luchar a sus órdenes"... "no era difícil percibir cuánto de inteligencia, de nobleza, de sensibilidad y riqueza humana albergaba en él"; además el entrañable héroe santiaguero, poseía elevados valores éticos y estéticos, dotes de organizador, valentía y brillantes cualidades de jefe militar, lo cual unido a sus excepcionales condiciones de líder, a sus ideas políticas en defensa de la justicia y la libertad, cimentadas en un profundo conocimiento del pensamiento martiano y en un gran fervor patriótico, lo convirtieron en el conductor de aquella acción heroica. Medio siglo después admira su intrepidez y claras convicciones revolucionarias, y su firme decisión de unirse a Fidel, en quien reconoció al jefe indiscutible de la Revolución, a quien secundó eficazmente en el inicio de la gesta independentista del siglo XX y en las acciones de apoyo al desembarco del Granma, para posteriormente convertirse en el más firme sostén de la guerrilla, en el puntal imprescindible al naciente Ejército Rebelde.

Por estas sobradas razones, al siguiente día del asesinato, el Comandante en Jefe escribe aquella memorable carta a Celia Sánchez Manduley en la que dice (cito): "Cuesta trabajo creer esta noticia. No puedo expresarte la amargura, la indignación, el dolor infinito que nos embarga". Y más adelante afirma: "¡Qué monstruos! No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado. No sospecha siquiera el pueblo de Cuba quién era Frank País, lo que había en él de grande y prometedor". (Fin de la cita)

Pero ya, desde hace mucho tiempo, todo nuestro pueblo conoce quién es ese joven santiaguero, que entregó su vida para hacer de Cuba, su Cuba, una nación libre e independiente.

Frank tuvo desde siempre una fe infinita en la victoria y una extraordinaria capacidad para crecerse ante cualquier dificultad, entre ellas la pérdida de compañeros muy apreciados como Josué, su hermano querido, destacado combatiente revolucionario.

Frank era un hombre de acción y, al mismo tiempo, de pensamiento: con menos de 18 años, comienza su enfrentamiento a la dictadura de Batista, hasta convertirse en un destacado líder revolucionario. Gustaba de escribir versos y tocaba el piano. Disfrutaba sobremanera cuando preparaba un curso de Historia de Cuba para entusiasmar a sus alumnos de cuarto grado. Cuando un día llegó la hora de hacer la historia como mejor manera de decir, renuncia a su labor magisterial y al preguntársele la causa, responde: "Cuba me necesita". Se incorpora de lleno a la lucha revolucionaria y entonces impartió la gran clase magistral de patriotismo.

Con profunda madurez declaró que las verdaderas aspiraciones de la lucha revolucionaria no eran solamente derrotar una dictadura, poner fin a la bancarrota económica, administrar y vivir honradamente, devolver la libertad y la seguridad al pueblo de Cuba. Sus aspiraciones, vigentes aún en nuestra Revolución, iban mucho más allá. Se trataba de encauzar a Cuba dentro de las corrientes políticas, económicas y sociales del siglo; conmover profundamente todos los sectores del país; crear planes revolucionarios que pusieran a esos sectores a trabajar en beneficio de la Patria; remover, derribar y destruir el sistema capitalista que aún imperaba; barrer con la burocracia y eliminar mecanismos superfluos; en fin, planear concienzuda y razonablemente la construcción de la Patria Nueva.

Frank se convirtió en una personalidad legendaria para el pueblo que tanto lo quería. Tenía al morir 22 años y en él hicieron síntesis todas las virtudes revolucionarias.

Compañeras y compañeros:

Es Frank una historia elocuente de un excepcional combatiente revolucionario, que hoy sigue irguiéndose como ejemplo paradigmático para nuestros jóvenes por su entereza y por su manera de poner el deber y la disciplina por encima de las emociones.

Fieles a ese ejemplo, enfrentemos decididamente a aquellos que conspiran contra la Revolución, apegados como furibundos anexionistas a cuanta campaña calumniosa sea financiada, organizada y dirigida por el gobierno de Estados Unidos; actuemos también, consecuentemente en lo que a cada uno de nosotros corresponde en el empeño de implementar meticulosamente los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, y los Objetivos de Trabajo del Partido. Conscientes de que la fortaleza material que logremos, tendrá un reflejo importante en la consolidación de las ideas revolucionarias de nuestro pueblo y que nuestro desarrollo depende, como señaló el compañero Raúl, el 26 de Julio en Guantánamo, de que elevemos "la producción y la productividad del trabajo", que seamos perseverantes y consolidemos un orden y una disciplina que nos permita no retroceder un solo milímetro de lo que avancemos.

La reciente intervención del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura de las sesiones de la Asamblea Nacional, sintetiza lo que se ha podido hacer y lo que pretendemos. Es necesario que cada uno de nosotros sepamos identificar lo que le corresponde, lo alcanzado y lo que le falta por hacer.

Esta batalla es de todos. De la unidad que mantengamos y de la firme voluntad que demostremos en alcanzar lo que se discutió con todo el pueblo, dependerá la celeridad con que se consoliden nuestros resultados productivos y sociales.

No hay mejor día ni mejor escenario que este para ratificarnos en nuestras convicciones. En las calles de esta heroica y rebelde ciudad, cayeron numerosos combatientes revolucionarios, se perpetraron incontables actos de salvaje represión contra ellos y la población civil. En este cementerio glorioso, acompañando los restos de nuestro Héroe Nacional José Martí y del Padre de la Patria, yacen los restos de un número elevado de combatientes de muchas generaciones, que se sacrificaron por la obra. Y aquí fueron sepultados también los hombres que formaron la primera legión de mártires combatiendo contra la tiranía.

Aquí tenemos que venir invariablemente, ante estas sagradas losas, a recordar a los caídos por la Revolución y a perpetuar nuestro eterno compromiso con la Patria y con la obra de ellos, que es la nuestra. Ellos, los que nunca estarán ni olvidados ni muertos, los que murieron en brazos de la patria agradecida y para los que por siempre comienza al fin con el morir la vida.

¡GLORIA ETERNA A FRANK, PUJOL Y DANIEL!

¡GLORIA ETERNA A TODOS LOS MÁRTIRES DE LA REVOLUCIÓN!

¡VIVAN FIDEL Y RAÚL!

¡VIVAN EL PARTIDO Y LA REVOLUCIÓN!

¡SOCIALISMO O MUERTE!

¡VENCEREMOS!

 

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