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Mordaza en caso de renuncia de Papadimitriu

El silencio continúa dominando al gobierno panameño tres días después que el diario La Estrella revelara una supuesta renuncia del ministro de la Presidencia, Demetrio Papadimitriu, como si todo el gabinete estuviese amordazado.

Evidentemente el presidente, Ricardo Martinelli, ha dado una orden tajante a todos: no hay nada que informar, dijo en el desfile por el Día del Niño, y se puso a bailar, mientras que su vocero, Luis Eduardo Camacho, repitió: no hay nada que pronunciar.

En tres ocasiones Martinelli ha evadido las preguntas de los periodistas en busca de aclaraciones: en la frontera con Costa Rica en la inauguración de un puente, después en el Palacio de las Garzas, y ayer en el desfile de los niños.

Ninguno de sus ministros ha querido hablar y remiten a las declaraciones de Camacho, mientras que el mismo presunto renunciante, Papadimitriu, no da la cara, como si se hubiera esfumado, lo que da pábulo a todo tipo de especulaciones.

Entretanto, la oposición se inquieta y remueve las aguas para tratar de ver si algo sale a la superficie, pero ni burbujas crea pues el hermetismo del gobierno es total.

Los líderes políticos presionan en declaraciones públicas y comparecencias en los medios de difusión, e instan a Martinelli a que defina la situación antes de la celebración ordinaria del Consejo de Gabinete de mañana.

Le critican al mandatario la incertidumbre creada e intuyen que algo gordo ocurre, pero a ciencia cierta no saben qué. Sólo atinan a decir que los supuestos ilícitos de los terrenos de Juan Hombrón reventaron.

Pero de otro lado temen los enredos legales derivados del anuncio de Martinelli de expropiación sin indemnización. Algunos expertos dicen que es inconstitucional y lo que se provoca es reconocer la propiedad de áreas costeras que no pueden ser privadas.

Tal reconocimiento puede generar indemnización y los dueños de las áreas expropiadas alzarse con más de 20 millones de dólares. La confusión es grande, pero el silencio mayor. Nadie explica, ninguno aclara.

Llama la atención, señalan los opositores, que el único que habla, parco, monosilábico y sólo generalidades, es Martinelli, en medio de evasivas y tratando de mostrar indiferencia y normalidad muy difícil de creer.

Cuando haya algo que decir lo diré. Ahora no tengo nada que decir, fueron sus últimas palabras. Incluso se especuló que después del desfile infantil iba a producirse una cadena nacional, pero cayó la noche, hubo aguaceros que inundaron las calles, y no se produjo nada.

La oposición se ceba en el nuevo episodio y los politólogos hacen cábalas más difíciles de adivinar que en la charada china en las que la constante es un pretendido movimiento en el gabinete que podría arrastrar fuera del equipo a más de un ministro, advirtió Prensa Latina.

Se manejan nombres de entrantes y salientes virtuales, todos pura especulación, mientras Martinelli insiste que su gabinete no está en crisis, aunque el liderazgo del Partido Revolucionario Democrático advierte que colapsa.

Sin embargo, en los diarios aparecen cifras de encuestas en las que se dice que Cambio Democrático, el partido creado y dirigido por Martinelli, sigue siendo el mayoritario del país y se prepara para adelantar su convención y cambiar los estatutos.

Según sus voceros, una muestra de confianza.

 

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