Resguardan en Sancti Spíritus el puente más antiguo de Cuba

Construido totalmente de ladrillo y único en el país por sus cinco arcadas, el viaducto presta servicios desde 1831

Juan Antonio Borrego

SANCTI SPÍRITUS.— El establecimiento de límites de velocidad y de carga sobre su estructura, la ejecución de soluciones para un mejor drenaje pluvial y la correspondiente señalización y pintura de la obra, figuran entre las principales acciones realizadas aquí como parte de los trabajos para resguardar el legendario puente sobre el río Yayabo, considerado como único de su tipo y el más antiguo del país.

Foto: Vicente BritoEl proyecto ingeniero sobre el Yayabo resultó para su época una monumental obra de marcado estilo románico.

Según confirmó a Granma el arquitecto Roberto Vitlloch, director de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos del Centro Provincial de Patrimonio, a pesar del efecto de las sucesivas crecidas y de los casi dos siglos de explotación desmedida, el puente mantiene un favorable estado estructural, señal inequívoca de la fortaleza con que fue construido.

A juicio del especialista, lo más preocupante resulta el deterioro de los ladrillos expuestos a las crecidas, que requieren su sustitución por otros de igual talla, un proceso que según él no debiera demorar en aras de la salud integral del viaducto, símbolo de la ciudad de Sancti Spíritus y reconocido como Monumento Nacional desde 1995.

Vitlloch adelantó que de conjunto con especialistas de la vecina provincia de Villa Clara, actualmente se realiza un estudio de factibilidad con vistas a la posible construcción de un nuevo puente sobre el Yayabo, que pudiera comunicar el centro histórico de la ciudad con la zona de Colón (al sur) y limitar o eliminar el tráfico vehicular sobre la obra patrimonial, lo cual indudablemente contribuiría a su mejor preservación.

Un informe de laboratorio del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología de mayo del 2000 asegura que fue levantado con ladrillos, cal y arena sílice de la zona.

A juicio de especialistas espirituanos, la solidez de la obra está asociada a la calidad de los materiales autóctonos empleados, al respeto de las normas técnicas vigentes en aquel entonces —se construyó entre 1817 y 1831— y a la dedicación de los ejecutores, los andaluces Domingo Valverde y Blas Cabrera.

 

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