Un trovador entre Cuba y Puerto Rico

MICHEL HERNÁNDEZ
michelher@granma.cip.cu

Por alguna extraña razón ocurre que muchas veces se ponen en órbita obras de innegable valor artístico, pero que no se conocen lo suficiente en el ámbito local. Es este el caso del trovador Mario Darias, quien acaba de mostrar diversas facetas de su trabajo creativo, que a pesar de contar con poca promoción entre nosotros, se define por su alta sensibilidad y su excelente elaboración conceptual.

Foto: Yander ZamoraDesde hace años, Darias ha aprendido también a ser él mismo a través de otros, descifrando el vasto universo poético de personalidades como José Martí, Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí) y la puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió, para gestar producciones discográficas que, sin duda, deberían beneficiarse de mayor divulgación e interés mediático.

Por lo pronto, el músico llegó hace unos días hasta el Memorial José Martí, junto a la otra integrante de su dúo, la cantante Ana Irma Ruz, para retomar proyectos discográficos que mantienen diferencias entre sí, pero responden a un mismo concepto sonoro. Darias va despacio y se toma su tiempo. Explica el origen de sus canciones como un profesor que quiere que nada se le quede en el tintero y que el auditorio conozca de punta a cabo el entramado del proceso de creación. Luego despliega varias de las canciones con las que musicalizó los versos sencillos del Héroe Nacional, una labor que saldrá en formato discográfico.

Darias también capta y reinterpreta la obra del Indio Naborí como si fuera propia. Se identifica como un colegial con sus décimas de amor y las cubre con una atmósfera muy singular diseñada, al parecer, con una materia expresiva semejante a las experiencias personales. Este trabajo, que salió publicado por la disquera Colibrí bajo el nombre Desde mi ciudad, se inscribe en la rica tradición de poner música a la obra de poetas del patio, una vertiente retomada en los últimos tiempos por juglares de distintas generaciones.

El músico, que tuvo como invitados a los trovadores Miguel Oliver y Erick Cobas, aprovechó el concierto para adentrarse en otra muy interesante zona de su creación sonora, esa que explora los textos de la célebre poeta y periodista puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió (1843-1924). Frente a un auditorio integrado en su mayoría por espectadores boricuas, dio muestras de su agudeza artística cuando trajo al presente el extraordinario quehacer de la autora de Mis cantares, con canciones que no responden a ninguna labor de arqueología musical, sino a su identificación con la mejor tradición de la cultura latinoamericana.

 

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