WASHINGTON, 24 de junio.— Estados Unidos destina otros 20 millones
de dólares para la subversión en Cuba, según revela una carta del
Departamento de Estado al Congreso que publica hoy El Nuevo Herald.
La misiva, con fecha del 26 de abril, detalla la finalidad del
dinero, para ser usado durante el año fiscal que termina el 30 de
septiembre. Será administrado por tres entidades del Departamento de
Estado: la Oficina de Latinoamérica y el Caribe (LAC) de la USAID;
la Oficina de la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo (DRL),
y Asuntos del Hemisferio Occidental (WHA).
Esta carta se hace pública dos días después de la decisión de los
países del ALBA de expulsar a la USAID de sus territorios, por
constituir "un factor de perturbación que atenta contra la soberanía
y estabilidad política" de estas naciones.
El objetivo no es beneficiar al pueblo cubano, sino reforzar con
acceso a tecnologías a individuos en Cuba que respalden la política
de "cambio de régimen", al facilitarles servicios de red e
instrumentos solo a colaboradores identificados para esos fines.
Así, por ejemplo, el mayor bloque individual de dinero es el de
cuatro millones de dólares que LAC gastará en un programa de
"democracia digital" para estimular el uso de "tecnología
innovadora".
La carta no ofrece detalles sobre los destinatarios del dinero y
las tecnologías, "para proteger a los programas de los intentos de
Cuba por pararlos", asegura El Nuevo Herald.
De acuerdo con la publicación, "el programa estimulará el
suministro de computadoras, DVD, unidades USB y teléfonos celulares,
dijo un empleado del Congreso enterado del caso".
WHA recibió una asignación de 1, 53 millones de dólares para un
programa de "entrenamiento a distancia sobre habilidades básicas
para la información tecnológica", y la DRL tiene 1,05 millones para
proporcionar equipos y software a individuos que recopilan
información sobre supuestos abusos contra los derechos humanos, que
ninguna otra fuente verifica.
LAC tiene otros 2,9 millones de dólares para "apoyo humanitario"
a "personas políticamente marginadas". en otras palabras, el
financiamiento de un gobierno extranjero para individuos que
integran "grupúsculos opositores", algo que es penado severamente en
Estados Unidos.
Durante la administración Obama, el gobierno estadounidense ha
utilizado en su intento por desestabilizar nuestra sociedad, una
combinación de métodos subversivos tradicionales y novedosos. Tanto
para el año fiscal 2009 como para el 2010, se destinaron 20 millones
a programas subversivos a través de la USAID y el Departamento de
Estado.
Una característica distintiva ha sido la incorporación de nuevas
formas para intentar influir en nuestra sociedad. Ha priorizado una
modalidad de la política del llamado "Carril II", cualitativamente
diferente, con una retórica menos confrontacional y una postura que
intenta acercarse más a las expectativas actuales de nuestra
población, que se basa, además, en un mayor uso de las nuevas
tecnologías de la información, en línea con el contexto mundial
actual.
Las potencialidades de las nuevas tecnologías son empleadas por
la Casa Blanca para continuar imponiendo su agenda a los medios de
prensa e influir negativamente en la población cubana, y además,
para crear supuestos "líderes" que le den voz y rostro a la
contrarrevolución interna.
Ejemplos visibles de este fenómeno son los "ciberdisidentes" y
los llamados periodistas "independientes", que acuden cada semana a
la SINA para participar en teleconferencias, y cuyas carreras son
promovidas por una intensa campaña mediática y con la entrega de
importantes premios internacionales.
La subversión política e ideológica ha devenido a lo largo de
estos años un instrumento indispensable de la política de Estados
Unidos contra Cuba, y todo apunta a que adquirirá mayor relevancia,
cuando es evidente que ha fracasado la estrategia de aislamiento
político y diplomático internacional y se hace cada vez menos
sostenible el bloqueo económico contra nuestro país.