Aumentan los hechos vandálicos contra la telefonía pública

Sheyla Delgado Guerra

Según informó en conferencia de prensa Omar Tejedor, director de la División de Servicios Públicos, de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (ETECSA), en lo que va de año se han reportado cerca de 130 casos vandálicos contra la telefonía pública, y aún no ha finalizado el primer semestre de este calendario.

Para establecer una comparación, mencionó que en el 2009 se detectaron 239 hechos de esa índole, 219 en el año siguiente y 200 en el 2011.

Hasta la fecha existen en Cuba un total de 53 785 terminales instaladas, pertenecientes a esta modalidad, y se cuenta con una densidad telefónica de 4,73 terminales públicas por cada 1 000 habitantes, dijo. De esa cifra general, 18 039 son centros agentes, es decir, teléfonos habilitados en viviendas con horarios establecidos para la atención al público; mientras el grueso de las instalaciones (35 746) se corresponden con estaciones expuestas —los de tarjeta propia o tarjeteros y los de menudo o teléfonos monederos— que están disponibles las 24 horas y se encuentran distribuidos en todo el país.

De las dos variantes, los centros agentes y los expuestos, son los segundos los más agredidos. Las mayores afectaciones por actos delictivos contra este tipo de telefonía se registran en las provincias de Villa Clara, Holguín, Mayabeque, así como algunos municipios de La Habana.

Entre las agresiones más comunes están: obstrucciones del canal en los teléfonos monederos por introducir objetos extraños que, al no ser identificados por el validador de monedas, inhabilitan el servicio telefónico; daños a las cabinas de acrílico; robos de las cápsulas de emisión y recepción; hurto de los brazos (cada uno tiene un valor aproximado de 40 CUC); y, sobre todo, perjuicios a los microteléfonos. Estos últimos constituyen el 80 % de los daños globales, siendo los jóvenes los de más incidencia entre los comisores de delito.

Un ejemplo lamentable fue el de Santiago de Cuba, donde se robaron casi simultáneamente 22 unidades electrónicas (en comparación con una computadora sería como la motherboard, el corazón del teléfono). Esta fue una modalidad de hurto inédita hasta ese momento.

Hay que tener en cuenta, además, el costo elevado de reparación y mantenimiento de los teléfonos expuestos, principalmente los de menudo, pues solamente instalar una de esas terminales puede valer hasta 350 y 400 dólares en el mercado internacional.

Como apuntó Leonardo Rego, jefe del Departamento de Operaciones de la mencionada División, "más que el daño económico, preocupa la repercusión social que tiene dejar sin teléfono a las personas de una comunidad, donde este es su medio de comunicación más factible".

 

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