El DEUCE de Pirolo

REYNALDO TALADRID

Me prometí a mí mismo guardar el secreto, el palo periodístico, para algún momento especial, pero siempre me dije que lo revelaría de forma que le diera a Pirolo (como llamaban a Teófilo Stevenson sus amigos más cercanos) algo de alegría. apenas unos minutos después de enterarme de la noticia, me vino a la mente mi promesa y ojalá el contarlo le pueda hacer feliz de alguna manera, como siempre lo deseé.

Foto: Ricardo López Stevenson junto a Mohamed Alí, durante la visita del norteamericano a La Habana en 1996.

Fue en una tarde, de uno de esos legendarios cumpleaños de Teófilo, en su casa en el Reparto Náutico. Avanzada ya la fiesta, estaba en una esquina, casi en el mar, junto a Teófilo y Alcides... y se me ocurrió sacar el bendito tema.

Alcides, le dije ¿qué hubiera pasado en la pelea con Mohamed Alí?

Y entonces se formó la tormenta perfecta. Alcides se paró y le dijo en el mismo tono de las famosas esquinas con Teófilo en el ring:

"... vamos, cuéntale a Taladrid lo que teníamos preparado y qué iba a pasar...."

Se para Teófilo y me dice:

"Lo que Andrei (de apellido Chervonenko, su entrenador soviético a quien nunca olvidó y siempre le estuvo muy agradecido) y Alcides idearon e hicieron fue genial, pero la pelea iba a quedar deuce, porque Mohamed es mi hermano".

Deuce quiere decir empatada en inglés, y se los aseguro, que lo hablaba bastante bien, herencia de su pasado caribeño.

Se vuelve a parar Alcides y con el mismo tono y las mismas palabras bien fuertes, muy parecidas a las que usaba cuando era necesario en las esquinas, le gritó:

".....No!!!, dile la verdad... dile lo que habíamos hecho y para lo que estábamos listos".

Teófilo se vuelve a parar y repite exactamente la misma frase. Entonces, Alcides fue quien a viva voz me reveló el secreto:

"Mira... donde Mohamed superaba a Teófilo era en velocidad y por eso fue que en secreto comenzamos una preparación muy especial. Teófilo entrenó y llegó a boxear hasta diez rounds con plomos atados a sus dos manos y sus dos pies, imagínate cuando se los quitáramos y tuviera que boxear los asaltos que fueran... a qué velocidad lo iba a hacer".

Pero Teófilo me agarró de una mano y me llevó hasta dentro, a la sala de su casa, y allí en una esquina me señaló hacia dos fotos que tenía enmarcadas en la pared. En las fotos, que todavía están allí, junto a una secuencia de la memorable pelea contra Duanne Bobick en Munich’72, aparecen Mohamed Alí y Teófilo Stevenson junto a Fidel Castro, en el Palacio de la Revolución.

"Mira, Mohamed es mi hermano, por tanto la pelea para mí, siempre iba a terminar deuce".

Nunca dijo lo contrario ni en público ni en privado.

Gracias, Pirolo, por tantas cosas que aquí, en este breve espacio, nunca cabrán.

 

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