Multitudinario adiós a Stevenson

Ariel B. Coya
arielbcoya@granma.cip.cu

Foto: Ricardo López HeviaUn mar de pueblo —como no podía ser de otra forma— se congregó para brindar el último adiós en la Necrópolis de Colón a la leyenda del boxeo Teófilo Stevenson, en representación de toda Cuba y acaso del mundo entero.

"Dejó de latir el corazón que nunca flaqueó sobre los cuadriláteros, y esta vez el gran campeón nos convoca al único encuentro que no habríamos querido compartir", expresó el presidente del Comité Olímpico Cubano, José Ramón Fernández al pronunciar las palabras de despedida.

"La muerte que otras veces salió noqueada por su apego a la vida terminó por llevarse un veredicto injusto pero no definitivo, porque el cubano digno que renunció a millones de dólares para disfrutar el aplauso de los suyos tiene asegurado un lugar entre quienes nunca estarán ausentes".

Mientras, cientos de personas dedicaron varias veces una sentida y atronadora ovación al grito de "¡Campeón, campeón, campeón!", para homenajear al hombre sencillo que "nunca se reservó un consejo ni esquivó la mano empeñada en estrechar la suya".

Justo así, bajo el tórrido sol veraniego, asistieron al sepelio casi un millar de personas, entre familiares, amigos, glorias del deporte —como el también triple monarca olímpico de los pesos pesados Félix Savón, al que incluso se le escaparon las lágrimas— y diversas personalidades.

Acompañando al féretro dorado en el Panteón del Movimiento Deportivo Cubano, no faltaron las coronas florales enviadas por los líderes de la Revolución, Fidel y Raúl, así como de los presidentes de Nicaragua y Venezuela, Daniel Ortega y Hugo Chávez; junto a muchas otras, en las que podían leerse claramente las dos palabras que resumen el sentir de un pueblo: "Gracias, Teo".

 

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