“La tierra es todo, ya sé el porqué”

JULIO MARTÍNEZ MOLINA

CUMANAYAGUA, Cienfuegos.— Desde pequeño Roberto Javier Hernández Monzón vio a su abuelo levantarse bien temprano, tomar la colada madrugadora, ir rumbo al surco a atender varios cultivos a la vez, ganarse el reposo del mediodía y continuar luego la tarea diaria hasta la caída del sol.

FOTO DEL AUTOREl obrero calificado efectúa ahora su periodo de prácticas.

Apreciaba aquella liturgia filial como algo cotidiano, pero con el tiempo, comprendió su significado. El "viejo" le estaba extrayendo a la tierra cuanto esta ponía al servicio de quien tuviese la disposición e interés para atenderla con esmero, paciencia, y la certeza de que tras la espera le retribuiría con beneficios.

A sus 16 años, el hoy estudiante de la especialidad de Obrero Calificado en Agropecuaria, dice que a lo mucho aprendido de forma empírica en su corta vida le sumó lo adquirido por la vía del estudio de su carrera, cuyo segundo año finaliza.

"En mi Instituto Politécnico Agropecuario Félix Varela, del municipio de Cumanayagua, he aprendido, sobre todo, elementos de técnicas agropecuarias que resultaban desconocidos para mí", afirma el muchacho.

Pero lo que más aprecio —continúa—, es el sentido práctico de la carrera. Es muy bueno sentarse en un aula a escuchar, pero si no despliegas luego las habilidades en el terreno, no hiciste nada. Y tanto yo como el resto de los estudiantes hemos cogido bastante práctica.

Ahora Hernández Monzón asegura conocer sobre cualquier aspecto de la experiencia agrícola. Desde los periodos y ciclos de maduración o siembra, hasta los requerimientos tecnológicos u orgánicos de cada sembradío; desde la correcta chapea del potrero hasta su cercado.

Le concede especial significado a la labor con los bueyes. Los ve como compañeros imprescindibles del labriego.

Considera que resulta básico que muchos jóvenes como él —y sus padres—, tomen conciencia del relieve del obrero calificado agrícola, porque es el encargado de "chocar directamente con la tierra. Y la tierra es todo; eso lo oí siempre, ya sé el porqué".

A partir de enero, el obrero calificado agrícola a punto de graduarse (lo hará en julio) comenzó a realizar sus prácticas productivas en un centro de control biológico del Ministerio de la Agricultura en Cumanayagua, una experiencia inédita para él.

"Era lo que me faltaba, asevera el emprendedor adolescente. Cuando concluya aquí podré decir que estoy preparado para que me ubiquen en cualquier lugar".

"En mis prácticas he conocido cómo combatir las enfermedades de las plantas mediante el empleo de técnicas que contrarrestan o eliminan el efecto de las plagas. Es un trabajo muy bonito, aunque personalmente me quedaría con la faena directa en el surco", asegura.

 

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