Contar con tecnología

IVETTE FERNÁNDEZ SOSA

¿Cómo se integran en Cuba informática y contabilidad? ¿Cuán beneficioso resulta el empleo de la tecnología para el registro de la información financiera?

Actualmente Cuba dispone de 38 sistemas contables informatizados certificados, de ellos, un número importante son soluciones integrales (aplicaciones informáticas que desde un mismo programa rectoran el procesamiento de la información económica: nómina, inventario, activo fijo, etc). De estos, ocho son cubanos.

Foto: Otmaro RodríguezLa explotación de un software garantiza rapidez y seguridad en el procesamiento, dice José Carlos del Toro.

El Versat Sarasola es el más extendido, no solo en el país, sino en las misiones médicas presentes en varias naciones donde se presta servicio. Al cierre de marzo del 2012, en el territorio nacional, el Versat tenía cerca de 8 000 instalaciones entre el sector empresarial y el presupuestado. Sin embargo, existen otros productos cuya presencia es fuerte en disímiles marcos de la economía nacional.

José Carlos del Toro, director de Políticas Contables del Ministerio de Finanzas y Precios, señaló a Granma que entre ellos están "el SITCOM en el Ministerio de la Industria Básica, o el RODAS 21, un producto elaborado por la empresa CITMATEL y que está difundido principalmente en el sector de la ciencia. Las empresas de la industria alimentaria explotan dos aplicaciones: el SITCOMIC y el Sistema Plus. El CENTAI está en la red de las corporaciones CIMEX y el CONDO es una aplicación que está generalizada en el sector del transporte".

—¿Qué ventajas tiene informatizar los sistemas contables?

La explotación de un software garantiza rapidez y seguridad en el procesamiento. Los ocho sistemas cubanos han sido revisados desde lo que deben hacer técnicamente hasta su seguridad. Además de reforzar la confiabilidad de la información que se procesa, permite que tengan más tiempo las personas que trabajan en el área económica para evaluar la información y analizarla en pos de una toma de decisiones mucho más veraz. El usar aplicaciones informáticas posibilita resolver un grupo de problemas en los registros contables, pero siempre hay que tener en cuenta el papel del usuario final. El sistema garantiza una seguridad razonable de procesamiento, pero no elimina lo falible del factor humano.

—¿Se tienen en cuenta estos sistemas en la formación de los recursos humanos?

El Ministerio de Educación tiene dos aplicaciones importantes para el uso en los institutos politécnicos. En una primera etapa se le entregó el SITCOM y hace ya más de dos cursos que se hizo una versión docente del Versat Sarasola. No obstante, cualesquiera de los productos nacionales existentes pueden servir para el proceso de enseñanza, porque están certificados, cumplen con el objetivo de la formación y están presentes en las entidades que pueden ser los futuros centros laborales de los docentes.

—¿Asimilan estos sistemas cualquier modificación que la dinámica económica les imponga?

Los productos nacionales que hoy están en el mercado han ido creciéndose ante la demanda del desarrollo y las transformaciones de la economía cubana. Son productos que se pueden ajustar a un escenario específico porque las entidades que tienen la responsabilidad de mantener estos sistemas vivos han ido evolucionándolos.

Se trata de aplicaciones con un alto nivel de complejidad, en la medida en que el servicio informático va creciendo en prestaciones de servicios, va incorporando módulos.

—¿Cómo accede una entidad a la informatización de su sistema?

Tener un sistema informatizado es voluntario. Dentro de lo que está aprobado, los organismos se deciden por el que más les convenga para el procesamiento de información. La Resolución 60 de la Contraloría General de la República estableció la obligatoriedad para la certificación de esas aplicaciones.

La primera recomendación es visitar la página web de la agencia de control y supervisión del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones porque es donde está el registro público de cuáles son las aplicaciones informáticas que están certificadas. Hoy los ocho productos nacionales están certificados para su uso hasta el 2014. Ahí se puede encontrar cuál es la entidad propietaria del software y entrar en contacto con ella. No obstante, la Empresa DESOFT presta servicios de implementación de algunos de estos productos, entre ellos el Versat Sarasola.

—Para procesar la información proveniente de todos estos organismos, ¿se ha establecido algún tipo de correspondencia?

Actualmente todos los productos nacionales están interoperando para entregar información a la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). Los estados financieros de las unidades presupuestadas se entregan a través de un sistema informático que también tiene la ONEI. Es decir, hay mecanismos de comunicación, pero tienen un límite. Esto implica, además, que el país se ordene y establezca un solo lenguaje de intercambio de información, como existe en el mundo.

—¿Qué tan lejos está el país de informatizar toda su contabilidad?

La contabilidad no está totalmente informatizada. Todavía encontramos entidades que no han logrado hacerlo, sobre todo las de subordinación local.

En este sentido se han venido tomando medidas y la primera de ellas fue la creación de los centros de gestión, los cuales lograron que las unidades presupuestadas de subordinación municipal tuvieran un nivel de calidad inicial en sus productos contables, aunque eso diste aún del estado ideal. Ellas surgieron para concentrar personas y tecnologías, y prestar un servicio.

Algunas unidades presupuestadas han salido de los centros de gestión bajo requisitos. Si se tienen personas, tecnologías, un sistema certificado, el Consejo de la Administración Municipal puede autorizar la salida del centro de gestión.

—¿Y en cuanto a la disponibilidad de tecnología?

El país ha desarrollado muchos programas de apoyo con tecnología. En diversos casos esta se mal utiliza en los usuarios finales y el equipamiento recibido no está en función de generar y aprovechar la información. Esa es una de las dificultades que hoy tenemos. Hay sectores que han priorizado esta área pero aún predomina su uso en procesos secundarios.

—En relación con el desarrollo de los sistemas contables informatizados, ¿en qué se trabaja ahora mismo?

Se ha iniciado una experiencia de producción nacional que dará sus frutos en el tiempo: se trata del sistema integral de gestión CEDRUX. Este se hace con el esfuerzo del colectivo de estudiantes y profesores de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) y en él han estado participando especialistas de Organismos de la Administración Central del Estado, aportando sus conocimientos. En estos momentos está en fase de certificación para iniciar sus primeras salidas oficiales bajo el control de los Ministerios de Finanzas y Precios y el de la Informática y las Comunicaciones. Aunque todavía le quedan pendientes de desarrollo algunos productos informáticos, está saliendo con un mínimo de funcionalidades que en un mediano plazo pueden llevarlo a convertirse en el producto estrella de procesamiento de la actividad económica. Está hecho con software libre, lo cual es importante para nuestra soberanía tecnológica, y se cuenta con la posibilidad de controlar todo su desarrollo, producción, extensión y evolución por las características con las que ha sido concebido.

 

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