Perlas de la corona avileña

ALIET ARZOLA LIMA

A la 1:02 de la madrugada —por mi reloj— Ricardo Bordón le pegó a la Mizuno 200 lanzada por el novato de Industriales Julio Raysán Montesino. "No sé si era recta o slider, solo sentí el contacto y la bola salir", confesó el jardinero de los Tigres, uno de los cromos decisivos en el quinto partido de la Gran Final del béisbol cubano.

Fotos: Ricardo López Hevia   

Yander Guevara y Ricardo Bordón se vistieron de superhéroes en la noche del triunfo de los Tigres.

De esa forma, el patrullero vivió su momento de gloria, y coronó una temporada discreta (AVE-261, H-60, CI-22), en la que fue un complemento en el lineup establecido por Roger Machado.

"No tuve un buen año a pesar de que me sentía cómodo de noveno en la alineación, una especie de enlace con Raúl González y Mayito Vega. Sin embargo, en el juego definitivo logré producir con efectividad, un premio de mucho valor para mí", sentenció el moronense de 28 años.

Previo al quinto choque, caminaba por el dogout avileño y una sonrisa se dibujaba en su rostro, pero por su mente no pasaba que definiría el partido, ni siquiera imaginaba cómo sería la celebración.

"Supongo sea una locura", alucinó el patrullero, quien en el play off frente a los Leones apenas había conectado dos inatrapables en 16 turnos, detalle que pasó inadvertido por el buen rendimiento de sus compañeros y por el hecho de ser noveno bate.

No obstante, en el duelo conclusivo disparó tres jits. Cuando su última línea picó en la pradera derecha y rodó ante la mirada atónita de Yoandry Urgellés, terminó la sequía avileña en materia de títulos y también se vio interrumpida la cadena victoriosa impuesta por los conjuntos occidentales (La Habana, Industriales y Pinar del Río) en los tres últimos clásicos.

CUATRO HORAS ANTES

A las 8:30 de la noche, el otro héroe comenzó su labor. Yander Guevara subió a la lomita con el firme propósito de silenciar la tanda azul y lo consiguió.

"Tenía muy buen control. Trabajé mucho en las esquinas y exploté sus debilidades, sobre todo con rectas por fuera y rompimientos en zona dudosa", señaló el serpentinero, quien solía ser un simple jardinero en las Provinciales hasta que Roger Machado lo vio lanzar y decidió explotar sus condiciones en el box.

Este año mostró credenciales como segundo hombre en la rotación de los Tigres, y particularmente ante los capitalinos estuvo intransitable, pues en 26 y dos tercios de labor —incluyendo la etapa regular— solo permitió cuatro carreras con par de éxitos.

"Estoy muy orgulloso por el trabajo realizado frente a Industriales. Es un gran equipo, cualquiera te puede conectar y debes cuidarte. Esta temporada puse mucho interés en cada salida contra ellos y los logré dominar", concluyó el derecho de 25 abriles.

 

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