Oncena Bienal de La Habana

Mendive en el fuego de mayo

PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu

Manuel Mendive no puede dejar de ser fiel a sí mismo, pero tampoco se resigna a la repetición de la fórmula del éxito. Pionero, entre nosotros, del body art (arte sobre el cuerpo humano) y el performance (acción plástica de duración efímera) se insertó esta vez en la Oncena Bienal de La Habana con un espectáculo de vasto alcance por el número de participantes y su impacto popular.

En medio de la tórrida tarde del último jueves, Mendive comenzó temprano a trabajar con los cuerpos, auxiliado por su equipo de colaboradores, en la planta baja del Gran Teatro de La Habana. A las 6:00 p.m., una escuadra de jóvenes salió al portal para anunciar el comienzo del performance. En lo alto llevaban lienzos del maestro, en los cuales se hacían visibles los signos de su peculiar iconografía.

Fotos: Juvenal Balán Fotos: Juvenal Balán

Unos minutos después se develaba la real magnitud del espectáculo. Nunca antes en sus acciones, Mendive había conseguido un nivel de integración mayor. Acróbatas, tragafuegos, danzantes, figurantes, actores y cantores emprendieron camino Prado abajo y luego arriba hasta que en el Capitolio tuvo lugar el ritual de culminación rematado por una sensible interpretación de uno de los preludios de Chopin, por el maestro Frank Fernández.

Este nuevo canto al origen de las cosas, de respeto por los ancestros, de veneración hacia la naturaleza y de confianza en la convivencia humana correspondió a plenitud con la ética que siempre Manuel Mendive ha traducido al lenguaje del arte.

 

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