La Bienal está en la calle

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

Los primeros momentos de la Oncena Bienal de La Habana, inaugurada oficialmente ayer, destacaron por la vocación participativa de las propuestas artísticas y la caracterización del centro histórico de la capital como un ámbito propicio para la confrontación con las tendencias visuales más actuales.

A las exposiciones abiertas en la planta alta del Gran Teatro de La Habana, donde artistas de una decena de países exhiben instalaciones y proyectan videos; en el Centro Hispanoamericano de Cultura, en el cual la muestra colectiva Open score plantea un contrapunto entre la tecnología y el arte, y en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, convertida en La casa del éxito, un muestrario de los cambios que se operan en la visualidad cotidiana cubana de este tiempo, se sumaron diversas acciones que involucraron de una u otra manera al público.

Una de las más llamativas y a la vez raigalmente fundamentada fue la que protagonizaron la artista cubana María Magdalena Campos y el compositor norteamericano Neil Leonard en el patio del Centro Wifredo Lam, junto a vendedores ambulantes, pregoneros y figurantes. Bajo el título Llegó Fefa, el performance, al recrear artísticamente esta práctica ancestral callejera, la dignificó como elemento portador de profundas vivencias culturales y de convivencia comunitaria.

También llamó la atención la capacidad del sudafricano Steve Cohen para transformarse él mismo en una escultura que transita por el cuestionamiento de la identidad de género.

El ministro de Cultura, Rafael Bernal, en compañía de Rubén del Valle Lantarón y Jorge Fernández, presidente y director de la Bienal, respectivamente, recorrió algunos de los espacios expositivos.

 

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