Obreros calificados estudian los secretos del surco

JULIO MARTÍNEZ MOLINA

CIENFUEGOS.— En el Centro Politécnico Francisco del Sol, de esta ciudad, 123 estudiantes cursan su primer año en la especialidad de Obrero Calificado en Agropecuaria; mientras 52 lo hacen en segundo.

foto del autorLos alumnos reciben la clase de Técnica Básica Agropecuaria, impartida por el profesor Yenisei Milián.

El próximo curso la institución matriculará mayor cantidad de ellos, así como de la nueva rama de Servicios de Belleza. Habrá, además, un mayor número de ingresos en el perfil de Elaboración de Alimentos.

La rama Agropecuaria es la reina de las familias lectivas aquí y son los jóvenes del año introductorio la alegría de la escuela, por su cantidad y entusiasmo. También sobresale el gran número de muchachas sentadas en los pupitres.

Lucía de la Caridad Padilla, de 15 años, como casi todos sus compañeros de aula, optó por la especialidad de Agropecuaria porque desde pequeña sintió atracción por el campo, las plantas y los animales. Es algo maravilloso, opina.

"Ahora —añade— sé lo que puede extraérsele a la tierra si se tienen los conocimientos necesarios, como los que nos están impartiendo en el Francisco del Sol".

Un grupo de 81 técnicos y profesores (muchos de estos ingenieros agrónomos en función de impartir las asignaturas técnicas de la esfera) se esfuerzan para que así sea.

Entre ellos se encuentra el maestro Yenisei Milián, a cargo de la clase de Técnica Básica Agropecuaria, quien resalta la combinación de la teoría con la práctica, pues tres veces a la semana los alumnos van a organopónicos o viveros del territorio, así como del propio Centro Politécnico.

De las prácticas, Arlet Hernández refrenda su relevancia, pues sirven para confirmar, validar o descartar lo postulado en la teoría.

Dice que "son básicas, pero a veces faltan instrumentos de trabajo en la escuela. También en las aulas anexas de los propios organopónicos son pocos las guatacas, rastrillos, picos, machetes o tridentes".

Admira cómo se refiere, pese a su corta edad, a la necesidad imperiosa de que más muchachos su sumen a su rama, en tanto es una de las especialidades que más precisa la economía del país, "pues como ha dicho Raúl, tenemos que virarnos para la tierra: cuando termine la carrera iré directo al surco", enfatiza Arlet.

Su compañera, Leydi Rosa Díaz, alude a la excelente formación docente. Ella se enorgullece de haber aprendido los ciclos de los cultivos y cómo eliminar plagas. También es capaz de cuidar animales enfermos, área preferida por Leydi.

En cada aula anexa los grupos tienen al frente un especialista, quien los adiestra. Al culminar su práctica de calificación obrera poseerán las habilidades requeridas para enfrentar directamente la producción, sostiene Miguel Ángel León, secretario general de la Unión de Jóvenes Comunistas y profesor en el Francisco del Sol.

Subraya el rigor de la comprobación del cumplimiento de las actividades agrícolas-docentes de los alumnos, a quienes se les otorga una evaluación mensual.

Su colega, Carmen Jiménez, considera acertado el impulso dado por el Ministerio de Educación a especialidades técnicas como estas, debido a las necesidades económicas del país y los cada vez más altos precios de los alimentos en el mercado mundial.

En tal sentido, la subdirectora docente Bárbara Toledo, remarca el papel del claustro en la extensión a las secundarias del territorio de su programa de formación vocacional, mediante el desarrollo de conferencias y charlas de captación.

 

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