Poner precio a la calidad de la papa

Leyanis Infante Curbelo

Luego de iniciarse en la primera quincena de febrero, la campaña papera en el país llega a su fin y con ello comenzará la distribución de la que ha sido almacenada en frío, ahora en volúmenes menores a los que se estuvieron comercializando durante marzo y abril (momento pico de la cosecha), informó a Granma Aldrey Taboada Monzón, director de Comercio Mayorista de Alimentos, del Ministerio de Comercio Interior.

Foto: Anabel Díaz MenaEl producto no debe llegar a la tarima sin que se seleccione y clasifique en categorías previamente.

De forma regresiva, la red habilitada para su venta, que durante estos dos meses se extendió en ciudades como La Habana a todos los mercados y placitas, se reducirá, en aras de poder garantizar un abastecimiento sistemático y una presencia real del producto, en los establecimientos donde permanezca su expendio.

Indicadores como los precios y las categorías en las que se clasifica, de acuerdo con la calidad que presente, no sufrirán variaciones.

Para los consumidores, conocer las características que debe tener un producto de primera y las etapas por las que transita durante su comercialización, es una posibilidad de proteger sus derechos.

¿Pero, qué normas e indicadores están establecidos y qué factores pueden atentar contra ellos?

CON APEGO A LA NORMA

Tomando como referencia las normativas generales de la Oficina Nacional de Normalización, en el 2010 el Departamento de Calidad de la Dirección de Ciencia y Técnica del Ministerio de la Agricultura (MINAG) emitió las especificaciones de calidad para la compra-venta de productos agrícolas con destino a su comercialización para el consumo (una actualización de las ya existentes), donde se especifican las características y parámetros que deberá tener cada reglón para que sea comercializable, y su clasificación en cada una de las cuatro categorías que se establecen: extra, primera, segunda y tercera.

Es importante conocer que para la elaboración de cualquier documento normativo se toman como base el estudio y adopción de normas internacionales y regionales.

Entre otros aspectos se estableció que estos productos deben presentar un grado apropiado de desarrollo y de madurez, y estar enteros y sanos. Se excluirán para su comercialización los afectados por podredumbre y los que estén de tal manera deteriorados que no sean aptos para su consumo. Deben estar exentos de parásitos y microorganismos y en capacidad de continuar el proceso de maduración hasta el final.

Además, para la papa en específico se establece un límite de 40 milímetros de diámetro hasta el que será considerado de primera, siempre y cuando no esté verde o verdeada en más de un 50 %, presente daños mecánicos con más de 10 milímetros de profundidad y pudrición húmeda o seca.

LA PAPA, MUY COSTOSA EN DIVISAS

Como algunos otros productos agropecuarios que se expenden de forma liberada, la papa continúa teniendo un precio subsidiado.

Su comercialización responde más a una voluntad política del gobierno que a un interés comercial.

Según explicó Silvio Gutiérrez Pérez, director de precios de bienes agroindustriales, del Ministerio de Finanzas y Precios, su precio actual "cubre los gastos y utilidades de las empresas productoras y comercializadoras en pesos cubanos, pero la producción y comercialización de este renglón son muy costosas en divisas, o sea, requiere de muchas inversiones de moneda fuerte para su producción. Hay que importar casi totalmente la semilla, pues solo una pequeña parte es de producción nacional".

En el caso de su comercialización, los gastos se concentran en transporte y combustible, también con un fuerte componente en divisas.

Aunque es alta la calidad de la semilla que se importa y, por consiguiente, los productos obtenidos clasifican la mayor parte en la primera calidad, el directivo reconoce que existen deficiencias en los procesos de beneficio en el campo.

También es cierto que el consumidor debe revisar y evaluar su compra. Las papas que tengan golpes mecánicos, pudriciones, zonas verdes, tiene el derecho a no aceptarlas como mercancía de primera. Eso requiere, en el otro extremo, que en el mercado se haga una selección rigurosa. Es un derecho de los consumidores y una responsabilidad de los mercados a la hora de su venta que la papa esté correctamente diferenciada de acuerdo con los criterios de calidad establecidos, y se realicen las correspondientes rebajas de precios ante las mermas que ocurran en el producto.

Estos son elementos que no deben descuidarse, y no permitir, en el caso de la papa, que la alta demanda y la poca disponibilidad ocasionen que se violen los derechos del consumidor. Tampoco las instituciones responsables en las políticas de calidad y precios deben permanecer ajenas a las inquietudes e insatisfacciones de la población en cuanto a las normas vigentes en este tema.

 

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