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Salina El Real rejuvenece sus máquinas
Entre prometedoras inversiones y desavenencias
contractuales
MIGUEL FEBLES HERNÁNDEZ
Como si los golpes de la naturaleza o los años de prolongada
explotación fueran apenas adversidades "pasajeras", la octogenaria
Salina El Real toma hoy un nuevo respiro, recobra fuerzas y se
apresta a multiplicar los volúmenes productivos con un sello
superior de calidad en el acabado del popular condimento.
La
nueva línea eleva la competitividad y calidad del producto
terminado.
Ubicada en la Playa de Santa Lucía, al norte de la provincia de
Camagüey, la planta pone a prueba por estos días modernos equipos
que completan el flujo tecnológico, fruto de una inversión dirigida
a la rehabilitación integral del establecimiento, fuertemente dañado
por el huracán Ike a finales del 2008.
Francisco Fernández Pérez, director de la entidad, afirma que la
Salina se recupera poco a poco, bajo el principio de dar prioridad a
los campos de extracción y a la parte industrial.
"En medio de todo el esfuerzo constructivo, la situación de la
Unidad Empresarial se comporta de manera favorable: cerró el primer
trimestre con las producciones física y mercantil cumplidas al 102 %
y 104 %, respectivamente, operamos sin pérdidas y el costo se
comporta dentro de los índices planificados."
Aún
en condiciones no óptimas, El Real procesa sal para diversos
destinos.
La obra, en fase de puesta en marcha, llega entonces en el
momento oportuno, no solo para marcar un incremento sustancial de
las capacidades productivas, sino, y sobre todo, para mejorar la
calidad de la sal, mediante la reimplantación de los procesos de
secado, molienda y clasificación.
Ello resulta fundamental en el momento actual, tras liberarse en
el país la venta de sal el pasado mes de marzo.
ZAFRAS SALINERAS MÁS EFICIENTES
En el empeño por lograr producciones más eficientes, El Real
cuenta con una ventaja natural respecto al resto de las salinas del
país y es que la alimentación de las lagunas con agua de mar se
produce a través de cavernas submarinas, por lo cual se evita el
bombeo y con ello el consiguiente consumo de portadores energéticos.
"La salina, explica Francisco, es una de las pocas industrias que
generan su propia materia prima. Aquí existe una dualidad de
funciones: se extrae el mineral y luego se beneficia en la planta."
De ahí la importancia de la inversión ejecutada, pues si bien la
sal que se procesa en El Real cuenta en su estado natural con
indiscutibles atributos intrínsecos, necesita de un tratamiento
adicional para elevar a niveles óptimos su calidad y así cumplir los
requerimientos de cada uno de los mercados.
Lo otro, añade Manuel Solier Cruz, jefe de la planta de
elaboración, es que se humaniza el trabajo. "Dispondremos en breve
de cuatro máquinas envasadoras automatizadas que suplirán el
procedimiento manual en el llenado de las bolsas de un kilogramo con
destino a la canasta básica".
LLEGÓ PARA QUEDARSE
"La diferencia entre las dos líneas de producción es ostensible:
una, de tecnología ya obsoleta y en extremo explotada, y la otra,
conformada por equipos que permiten tratar la sal como un alimento
inocuo, libre también de la humedad que contiene el producto
elaborado hasta ahora."
Proveniente de la Empresa Geominera del Centro para asumir el
montaje de la parte automática, el ingeniero Lázaro López Rodríguez
puso tanto empeño en su ejecución que llegó a enamorarse de la obra,
al punto de decidir quedarse a trabajar en el lugar "hasta que la
vida diga lo contrario". Como quien muestra con orgullo a su nueva
criatura, enumera las peculiaridades de la planta de procesamiento,
pertrechada de un moderno sistema de secado de sal por vía
indirecta, nunca antes utilizado en Cuba, que eleva su
competitividad y eficiencia.
QUE NO SE "SALE" EL REAL
Sin embargo, el esfuerzo de los salineros camagüeyanos para
modernizar la industria y cumplir los compromisos productivos puede
verse trunco, pues desde mediados de marzo hasta la fecha ha sido
inestable la extracción de sal del puerto de Nuevitas, desde donde
se envía al resto del país por ferrocarril.
"Tenemos contratadas dos casillas diarias, informa el director de
la salina, y solo se está ubicando una, decisión que provoca que no
se transporte el tonelaje previsto, se acumulen producciones y se
afecten los ritmos de procesamiento."
Conocida la queja, Granma dialogó con Francisco Linares
León, jefe del Departamento Comercial de la Unidad Empresarial de
Base (UEB) Centro-Este, quien asegura que, en efecto, existe un
contrato entre las partes, pero incumplido por la Salina, al no
solicitar antes de cada día 20 las necesidades de transportación
para el próximo mes.
En este lapso, la Empresa Nacional de la Sal debe presentar una
demanda de servicios al Ministerio del Transporte y se decide, de
acuerdo con los pedidos de todos los clientes del país, la ubicación
de las casillas a través de un plan de transportación que se envía a
todas las UEB de Cargas por Ferrocarril, "por el cual nos regimos."
A propósito, en la dirección de la UEB Centro-Este se archiva el
programa reajustado de la transportación para el mes de marzo,
firmado por el director adjunto de cargas del MITRANS, en el que se
precisa que para la Salina El Real solo se asigna diariamente una
casilla.
Discrepancias aparte, la respuesta más efectiva está en la
conciliación detallada, seria y oportuna, para impedir que por
simples trámites se extienda el "síndrome" de los almacenes
atestados, que tanto daño hacen a la economía nacional. |