Dos investigadoras por una Historia

RAQUEL MARRERO YANES
rql@granma.cip.cu

Las atractivas coincidencias de las historiadoras María de los Ángeles Meriño Fuentes y Aisnara Perera Díaz, narradas en el Taller de historiografía viva Francisco Pérez Guzmán in memorian, deleitaron a colegas de varias generaciones.

Foto: Yaimí Ravelo María de los Ángeles (izquierda) y Aisnara ayudan y guían a sus discípulos sin prejuicios.

Durante el encuentro, realizado recientemente en el Colegio de San Gerónimo, en la Habana Vieja, conocimos de cerca a dos investigadoras de las que resulta difícil hablar por separado, porque —según confiesan— desde que se conocieron en el año 2003, están inmersas en investigaciones relacionadas con la esclavitud en Cuba.

Ellas, aunque de diferentes procedencias —María de los Ángeles (santiaguera) y Aisnara (habanera)—, son mujeres de una extraordinaria laboriosidad y sencillez, demostradas en las anécdotas narradas desde que se conocieron en el Archivo Nacional de Cuba interesadas en el tema de la esclavitud, el día en que encontraron la primera familia esclava,... hasta las alegrías compartidas al recibir los premios y reconocimientos.

Trabajan ambas en la dirección municipal de cultura de Bejucal, en Mayabeque, y aunque pertenecen a una generación de historiadores más cercana en el tiempo, son doctoras en Ciencias Históricas, miembros de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba y recurrentes de la Academia de la Historia. Han obtenido en coautoría importantes premios, entre los que destacan el Regino E. Boti, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, el iberoamericano de Ciencias Sociales, y el de la crítica Ramiro Guerra.

Aunque de forma independiente cuentan con la autoría de varios títulos, juntas han publicado ocho libros, entre ellos: Nombrar las cosas. Aproximación a la onomástica de la familia negra en Cuba, Matrimonio y familia en el ingenio, una utopía posible y El universo de Hipólito criollo: derecho, conflicto y libertad en el ingenio La Sonora.

Utilizan como fuentes los archivos parroquiales —poco estudiadas en Cuba—, las que luego cruzan con las notariales y judiciales del Archivo Nacional. También las entrevistas a descendientes de esclavos, desde donde aportan una nueva metodología para la reconstrucción de familias.

Es así que continúan insistiendo en las articulaciones entre la esclavitud y la libertad, entre lo rural y lo urbano, en un espacio donde, aunque no lo parezca, la manumisión también fue posible.

Según comentan, sus investigaciones "se convierten en lindas historias que comienzan conociendo a las familias en un documento y terminan en algo impactante, en historias de carne y hueso".

Increíble resulta comprender el caudal de proyectos que aún tienen por realizar, y no escatiman para convocar a otros historiadores a continuar investigando sobre las familias negras en Cuba.

María de los Ángeles y Aisnara son de esos seres que ayudan a muchos, mientras rescatan la historia, porque esta no es recuento muerto del pasado, sino semilla viva del presente. De eso dieron fe muchos de los presentes en el taller, quienes reconocen el quehacer de esas estudiosas que van dejando una huella en sus obras y en ella viven.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir