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Unasur y Cepal por desarrollo económico y social
de Suramérica

La Unión Suramericana de Naciones (Unasur) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) firmaron un convenio en Quito, Ecuador, que apunta a poner en práctica políticas públicas que destierren siglos de pobreza y atraso en la subregión.

La secretaria general de Unasur, María Emma Mejía, y la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, suscribieron a principios de este mes un acuerdo de cooperación sobre estudios económicos, reporta Prensa Latina.

El documento suscrito en la ciudad sede de la Unasur establece un compromiso para impulsar el plan de acción conjunto para el bienio 2012-2013.

La Cepal estima que la región necesitará por lo menos 74 mil 500 millones de dólares para reducir brechas entre sus países y lograr una verdadera integración en términos de infraestructura.

Ambas instituciones trabajarán juntas en las áreas social, energética, de infraestructura, recursos naturales, economía y finanzas, sociedad de la información, integración y cooperación regional.

"Nuestra intención como Cepal es ofrecer a los países miembros de Unasur información útil para enfrentar los desafíos de diseñar políticas públicas, de profundizar el diálogo y la cooperación, para transitar hacia un desarrollo más igualitario, más solidario e inclusivo", subrayó Bárcena durante la firma del convenio.

Los consejos de Infraestructura y Planeamiento y el de Economía y Finanzas de la Unasur, habían pedido en 2011 que la Cepal sirviera como cuerpo técnico al bloque regional, para darle un camino hacia una mayor integración, según María Enma Mejía.

El primer documento elaborado por la Cepal a petición de la Unasur, y presentado a mediados del pasado año, tuvo como objetivo esencial brindar una perspectiva global a temas centrales de la agenda del desarrollo de las naciones suramericanas.

En el texto denominado Unasur: un espacio de desarrollo y cooperación por construir, se presenta una serie de temas relacionados con la problemática socioeconómica de la región, a fin de dar un panorama de las similitudes y asimetrías que caracterizan la situación de los países y afectan las condiciones para impulsar procesos de cooperación intrarregional.

También se incluye otro análisis conjunto, esta vez relacionado con la infraestructura para la integración bajo el título Unasur: Infraestructura para la integración regional.

En cuatro capítulos se muestra un diagnóstico exhaustivo sobre la infraestructura económica (energía, telecomunicaciones, transporte y saneamiento) de América del Sur.

Analiza los avances registrados en la integración del área territorial que comprende el organismo desde el surgimiento de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana hasta la nueva agenda de la infraestructura regional de la Unasur.

También propone reflexiones para enfrentar los principales desafíos que se plantean en materia de base en los países de la Unasur y orientaciones para la formulación de estrategias para desarrollarlos.

Según detalla, la subregión se encuentra rezagada en cuanto a su infraestructura, situación que pone freno al potencial de crecimiento de largo plazo y a las posibilidades de reducción de la pobreza.

Para Alicia Bárcena, la adecuada provisión de servicios de infraestructura es clave, pues incide directamente en los aspectos territorial (conexión de los habitantes con su entorno), económico (entrega de servicios fundamentales para la producción) y social (mejoramiento de las condiciones y calidad de vida).

Con la finalidad de aprovechar las oportunidades del comercio Sur-Sur, destacó en su visita a la sede de la Unasur la importancia de mejorar la calidad de la inserción internacional de la región y de reevaluar las estrategias de alianzas globales y regionales.

La presentación del documento ocurrió en momentos en que la Unasur muestra una progresiva consolidación como organismo de integración de liderazgo regional.

Los 12 Estados miembros del bloque establecieron las bases para construir, de manera participativa y consensuada, un espacio de diálogo para afianzar la unidad en materias cultural, social, económica, política y de infraestructura en América del Sur.

Ambas entidades, buscan con estos compromisos encarar conjuntamente los desafíos del desarrollo, la equidad socioeconómica, la inclusión social, la participación ciudadana y el fortalecimiento de la democracia.

Sobre estas bases, el estudio propone promover un proceso de cambio del paradigma actual de establecimiento y control de la ejecución de las políticas públicas para avanzar hacia una estrategia de políticas integradas y sostenibles de infraestructura, logística y movilidad en América del Sur.

La integración de la infraestructura y las políticas en el ámbito de la Unasur se erigen como gran oportunidad para potenciar el crecimiento y el desarrollo económico y social en armonía con los objetivos de su tratado constitutivo, según la Cepal.

Para María Emma Mejía Suramérica vive hoy uno de sus mejores momentos de integración política gracias a la construcción de un regionalismo positivo que ha demostrado que, a pesar de sus diferencias ideológicas, nuestros dirigentes han sido capaces de sobreponer el bien común sobre sus intereses.

La excanciller colombiana recordó que este bloque cuenta con una población que se acerca a los 400 millones de personas, la cuarta a nivel mundial, y un área de 17,6 millones de kilómetros cuadrados, donde están abundantes recursos estratégicos que serán esenciales en el futuro.

Suramérica cuenta con cinco de los países de mayor biodiversidad del mundo, el 27 por ciento del agua dulce del planeta, ocho millones de kilómetros cuadrados de bosques, hidrocarburos para más de 100 años y grandes reservas de gas y mineral.

De acuerdo con la secretaria General de Unasur, a finales de abril se realizará un gran foro de infraestructura en Sao Paulo, Brasil, en el cual se presentará la Agenda Prioritaria de Proyectos de Infraestructura Suramericana.

La propuesta contiene 31 planes que incluyen 88 obras de ejes viales, férreos, fluviales y marítimos que permitirán interconectar el subcontiente.

Mejía considera que el análisis de la Cepal fija un derrotero propio para Suramérica al abordar los espacios de desarrollo y cooperación por construir en este subcontinente en temas como demografía, urbanización, migraciones internas y externas, empleo y gasto social.

 

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