En Río Hondo cultivan en tierras desechadas

JUAN VARELA PÉREZ
juan.pvp@granma.cip.cu

BEJUCAL.— Un proyecto promovido por el Ministerio de la Agricultura para recuperar suelos desechados, involucra en este municipio de la provincia de Mayabeque, a cerca de 700 hectáreas de Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS).

Foto: Jorge Luis GonzálezEl joven Cabrera ya le extrae frutos a estos difíciles suelos.

Los beneficios del programa, que se apoyan en la estimulación a la ciencia y la técnica en tierras consideradas inservibles, tienen un fiel exponente en el Consejo Popular de Río Hondo: Orlando Cabrera Puerta.

Cuando el joven solicitó, mediante el Decreto-Ley 259, que le asignaran en usufructo las tierras que hoy trabaja en aquel pedregoso lomerío, no pocos lo tildaron de "loco".

No creían en la posibilidad de rescatar áreas ubicadas en una muy accidentada topografía, sin agua, de difícil acceso, que, al decir de los historiadores, los mambises asentados en el lugar la llamaron "loma del hambre" por perderse allí cualquier intento de siembra.

El nuevo finquero reconoce la mala imagen que tuvo al recorrer las 2,5 hectáreas y comprobar lo arduo de la tarea. "Esto era, dice, un verdadero mar de piedra, apenas existía capa vegetal y predominaban los desechos sólidos al utilizarse como vertedero de la comunidad".

Lo primero fue eliminar piedras del campo y levantar con ellas una "barrera muerta" para evitar el escape de la tierra y, poco a poco, fomentar canteros. Al carecer de la tracción animal necesaria en la operación, le paga a un boyero por el alquiler de su yunta, algo que espera solucionar pronto. A la vez utiliza solo el abono orgánico y nunca siembra contra la corriente.

"A lo que se fomenta con mucha voluntad y tenacidad, uno le toma más cariño, aumenta el sentido de pertenencia y es más estricto en el uso de cualquier recurso", refiere.

Mientras el proceso se desarrolla, crea condiciones, emplea parte del tiempo en el fomento de frutales y empiezan a recogerse los primeros frutos.

En las hectáreas recuperadas cosecha, aunque todavía no en grandes volúmenes, boniato, plátano, frijoles, ajo y yuca, todo bajo contrato estatal para su comercialización por vía de la Cooperativa Camilo Torres.

La mejoría en los suelos, el haber ganado en fertilidad, la sistemática atención y saber que apenas es el comienzo, sustentan el criterio del joven productor de 29 años.

Paso a paso avanza y, por ejemplo, ya produce las semillas para el tomate que envía a diferentes destinos, entre ellos la minindustria de la Cooperativa. Individualmente, a barreta y pala, buscó agua a varios metros de profundidad para asegurar esos semilleros.

Maritza Rodríguez, delegada de la Agricultura en Bejucal, explicó que el estricto apego a la técnica posibilita que, pese a condiciones naturales adversas, esta finca sea patrón para las restantes 86 favorecidas por el Proyecto.

Dada la consagración de Cabrera que, por lo general solo recibe el apoyo de un vecino en sus horas libres, se le sumarán otras cuatro hectáreas con similares características.

Los que viven en la comunidad admiran los resultados de este "finquero". Para mí lo que hago, afirma, no es ninguna hazaña; cierto que otros tomaron similar camino y lo abandonaron, en cambio muchos se mantienen firmes y cada pedazo de tierra que devolvamos a la producción de alimentos, es un triunfo.

Ante la pregunta de si era mejor ser obrero en una finca ya consolidada, responde: "Soy amante de los retos. Cierto que el sacrificio sería menor, pero entonces ¿quién recuperaría estos suelos?".

La mentalidad de lograr la diversificación y solucionar las dificultades, sin acudir a otros es, en opinión de la delegada de la Agricultura en Bejucal, una decisión de reconocer. Él disfruta cuando ya nadie habla de la "loma del hambre" y la califican ahora como la "loma de la finca".

 

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