Este
año se rememora el bicentenario de la conspiración abolicionista e
independentista de Aponte. Durante la colonia, los colonialistas, el
autonomista Calcagno y otros se dedicaron a difamar la memoria de
Aponte y aún hoy —al igual que el movimiento de los Independientes
de Color en 1912— son poco conocidos y casi olvidados.
La historiografía burguesa de Cuba nunca reconoció el movimiento
de José Antonio Aponte como un movimiento emancipatorio, lo
circunscribió a que era una de las tantas rebeliones de esclavos.
movimiento que fue seguido por las conspiraciones de Rayos y soles
de Bolívar, el Águila Negra y el movimiento de Agüero y Armenteros.
El profesor Elías Entralgo calificó a Aponte "(...) como una
figura histórica semejante a Espartaco (...)".
José Antonio Aponte y Ulabarra, negro libre, es un precursor de
nuestras luchas libertarias y al cual aún no se le ha hecho justicia
pues no solo luchó para romper las cadenas de la esclavitud, sino
también para terminar con el colonialismo en Cuba, al que se oponía
la sacarocracia criolla que hacía oídos sordos a las luchas que se
desarrollaban en el continente.
Producto de la revolución haitiana, en Cuba reinaba la inquietud
y se organizaron una serie de intentos conspirativos para abolir la
esclavitud. En 1795, se descubrió en Bayamo la primera conspiración
abolicionista encabezada por el liberto Nicolás Morales, quien al
ser denunciado huyó y se ocultó en Yareyal, próximo a Holguín.
Aponte era hijo de Mariana Poveda; nació en el barrio de
Guadalupe, en La Habana y tuvo cuatro hijos: Benito, Justo, José y
Juan de Paula; era autodidacta, carpintero tallador que vivía y
trabajaba en la actual calle de Jesús Peregrino, —que debe su nombre
a esta imagen tallada en madera colocada en el dintel de la puerta
de su casa de tabla y techo de palma— en las cercanías de la calzada
de San Luis Gonzaga (actual Salvador Allende). Su abuelo, el capitán
Joaquín Aponte, al frente de un batallón de 600 hombres estuvo en
Nueva Orleans como parte de las fuerzas del general Alejandro
O’Reilly, y su tío Nicolás Aponte también perteneció a los
batallones de pardos y morenos donde él mismo había ingresado en
1777; habiendo participado con tropas españolas procedentes de Cuba,
en la invasión a la Isla de Providencia, Bahamas, en 1782 y prestado
servicios en San Agustín, Florida. Todo lo cual le daba prestigio
social general.
Se dice que Aponte, aunque no fue probada su participación por
las autoridades coloniales, participó en la conspiración de Román de
la Luz, Joaquín Infante y el capitán de milicias Juan Francisco
Bassave; este último gozaba de nombre en los barrios populares y
entre el batallón de pardos y morenos. Al ser descubierta la
conspiración que lideraban estos masones blancos, criollos de
familias acomodadas, Bassave y Luz fueron condenados a presidio en
el destierro, pero Infante escapó a Venezuela donde en 1811 redactó
la primera Constitución para una Cuba independiente. Por tal motivo
Aponte, con el pretexto de la edad, fue retirado del batallón de
marinos de la milicia de pardos, donde ostentaba el rango de cabo.
Aponte pertenecía a la cofradía de carpinteros de San José, con
sede en el convento de San Francisco de Asís, él era también un ogni
shangó y dirigía el cabildo Sangó-Teddum, lo cual le hacía tener
ascendencia sobre los negros. Las redes de los negros libres también
se tejían en los cabildos africanos, sociedades esencialmente
urbanas, en las cuales se agrupaban los africanos libres de acuerdo
a sus diversas etnias. En estas se producía, de una u otra forma,
cierta vinculación con los esclavos, aun cuando ni estos ni los
criollos podían integrarse "oficialmente" a esas sociedades. Esto
muestra la genialidad de Aponte que desde esta institución logró
unir a esclavos y libres, negros y mulatos, y personas de diferentes
etnias.
Entre los factores que a principios del siglo XIX hicieron
aflorar el ansia libertaria tenemos: la Revolución francesa, la
Revolución haitiana, en el año 1808 la Invasión Napoleónica a España
y la llegada a Cuba de falsas noticias sobre el tema de la
esclavitud, la eliminación de la trata, el abolicionismo de los
cuáqueros fundamentalmente procedentes de Jamaica, el abolicionismo
interesado de Wilberforce, la participación de tropas negras
auxiliares al servicio de España —recordemos que Aponte trató de
contactar al general negro Narciso—; estos hechos fueron un
catalizador en Aponte y otros que motivaron a una resolución cada
vez más arriesgada por parte de los criollos blancos, mestizos y
negros a favor del abolicionismo y en cierta medida del
independentismo.
Desde septiembre de 1811, en Camagüey, y otros lugares, no
cesaban las conversaciones de negros y blancos sobre el próximo cese
de la esclavitud. Ya desde 1810 o 1811, con el pretexto de reuniones
religiosas, comienza a reunirse con: Clemente Chacón, Juan Barbier,
Estanislao Pacheco, Sebastián Ternero, capataz del cabildo Mina
Guagüi y miembro de un batallón de pardos y morenos, Francisco
Javier Pacheco, Juan Bautista Lisundia, Francisco Matiota y otros,
para conspirar contra la corona española. En las reuniones también
participó un tal Hilario o Miguel Herrera, mulato originario de
Santo Domingo que unió la conspiración del occidente con la de la
región oriental y que más tarde dirigiría el movimiento en Camagüey.
Entre los objetivos de la conspiración de Aponte estaban: la
abolición de la esclavitud, supresión de la trata, derrocamiento del
gobierno colonial español y creación de una sociedad igualitaria y
no discriminatoria.
Prueba de la capacidad organizativa de Aponte es que la
conspiración se extendió por los barrios habaneros de Salud, La
Punta, Jesús María y José, por la plaza del Santo Cristo, la alameda
de Paula, La Plaza de Armas, Casablanca, Guanabacoa, Bacuranao,
Guanabo; alcanzaba Aguacate, Jaruco, Río Blanco del Norte. En fincas
del departamento central, en Holguín, Bayamo y Santiago de Cuba
también existieron conspiradores.
En La liberación étnica nacional dice el profesor Elías
Entralgo "(¼ ) Su movimiento se considera nacional no solo porque
logró completarlo a lo largo de toda la isla y alzamiento en varias
regiones, sino también porque a él pertenecieron por igual cubanos
negros, mestizos y blancos de distintos estamentos sociales, libres
y esclavos (...)".
El 29 de enero de 1812 tuvieron lugar las primeras ejecuciones en
Camagüey contra la conspiración antiesclavista y separatista de
Aponte. La sentencia implicó, entre otros, a Calixto Gutiérrez,
Nicolás Montalbán, Fermín Ravelo, José Miguel González y Ramón
Recio.
Desde el 4 de marzo, el marqués de Someruelos, capitán general y
gobernador, tenía los informes completos de los sucesos en la región
oriental, lo que unido a rumores sobre las actividades
conspirativas, dio comienzo al cerco en la capital contra Aponte y
sus seguidores. El 11 de marzo de 1812, cuando ya había estallado la
conspiración en Camagüey, en Bayamo se denunció la existencia de un
grupo conspirador en Holguín. Como resultado de la indagatoria se
detuvo a más de 50 personas y en el juicio sumario se condenó a la
horca a su líder local, el esclavo de origen congo Juan Nepomuceno y
a cadena perpetua a sus compañeros Federico, Antonio, Miguel y
Manuel.
El 15 de marzo estalla la sublevación en el ingenio Peñas, Altas
en Guanabo, liderada por Barbier, Lisundia y Pacheco, pero al
intentar extender la sublevación a otras dotaciones cercanas en los
ingenios Trinidad, Santa Ana y Rosario, fracasaron. En Camagüey se
sublevaron las dotaciones de los ingenios Maragúan, El Jobo, La
Candelaria, Magantilla.
El brigadier Martín Ugarte desde Guanabacoa trasladó a La Habana
los esclavos capturados pertenecientes a la dotación del ingenio
Peñas Altas, los cuales fueron enviados a la prisión donde se
hallaba Aponte. También fueron encerrados los esclavos procedentes
de Alquízar: Francisco González Galano, Juan Briñas y Desiderio
Malagamba, que estaban involucrados en el movimiento liderado por
Aponte.
Al ser detenido Aponte, se le encontraron en su casa cuadernos de
pinturas con vistas de la ciudad, cuarteles, muelles, castillos, así
como pinturas de Louverture, Dessalines, Henry Christophe y George
Washington y varios libros, entre ellos: El Quijote,
historia de sucesos memorables del mundo, etc., y lecturas sobre
vidas de sabios, historias del reino etíope, sobre la leyenda del
Preste Juan y un formulario de escribir cartas.
Desde un primer momento el abogado José Antonio Rendón, que
dirigió la breve investigación del caso —del 26 al 31 de marzo—, se
dirigió a buscar una sanción expedita y ejemplarizante. Rondón
determinó que Aponte tenía relaciones con los oficiales negros
depositados en Casa Blanca y se personó allí para tomarle
declaraciones al brigadier Gil Narciso