Registrando experiencias

Por escasas que sean, cualquier incoherencia de los especialistas vinculados a la labor de atención, orientación y manejo de trámites para la transmisión de la propiedad de la vivienda, incidirá en futuras gestiones sobre esos bienes

O. FONTICOBA GENER

Atrapado en el fuego cruzado de informaciones contradichas, un ciudadano del municipio capitalino de Plaza de la Revolución revivió la historia del sobrino del "innovador destacado", que falleció en el reconocido filme de Titón, La muerte de un burócrata.

Foto: Yaimí RaveloAunque las notarías han extendido su horario habitual, la concentración de personas en esas instalaciones aún es significativa.

La notaria que debía oficiar el acto traslativo de su vivienda demandó un "hago constar" del Registro de Propiedad que (re)avalara todas las operaciones realizadas hasta el momento para actualizar su Título de dominio, proceso que requirió más de un mes de gestiones.

No obstante haber protestado ante la petición, se dirigió disciplinadamente al Registro de la Propiedad donde había realizado sus trámites. Allí le indicaron regresar a la Notaría pues el paso que le habían requerido era innecesario y contra lo legislado. Actualmente, esta persona no ha concretado la donación de su inmueble.

La historia resulta aún más incomprensible en la presente etapa de perfeccionamiento del modelo nacional en que todos los gestores de la vida social, económica e institucional deben centrar sus esfuerzos en el objetivo común de impulsar el progreso del país.

En lo relativo al Decreto-Ley 288 —que flexibilizó los actos de transmisión de propiedad de la vivienda— cualquier incoherencia de los especialistas vinculados a la labor de atención, orientación y manejo de trámites para los clientes que asistan a las Oficinas de la Vivienda, Registros de Propiedad, Notarías, Bufetes Colectivos u otra entidad asociada, impactará negativamente en futuras gestiones o litigios sobre esos bienes.

Tal fue el caso de un ciudadano que, al recoger su Título de Propiedad en el Registro del municipio de Cerro, no podía entender cómo, después de permutar su vivienda con la de un usufructuario, intercambió su condición de propietario con aquel. "El abogado no me dijo eso", replicaba a Ángel Luis Hurtado, registrador principal.

De acuerdo con este último, "lo más difícil es que las personas entiendan. A veces se incomodan con nosotros, pero aquí tenemos lo que dice el documento; no vamos a Planificación Física, ni vemos al Arquitecto de la Comunidad¼ solo leemos los datos de su Título y si tiene errores, no puede concluir el proceso de inscripción. Tal vez no se den cuenta pero así los estamos protegiendo".

Cierto es que los representantes de la ley no son los únicos encargados de velar por su cumplimiento o garantizar su marcha adecuada. El respeto a las leyes, normas y resoluciones no es un asunto exclusivo de sus representantes, sino también de sus beneficiarios.

La veraz y legítima declaración de los actos traslativos, —si se trata de donación o compraventa, por ejemplo— al tiempo que protege a los involucrados en el proceso contra cualquier pleito futuro a partir de las garantías que prevé para cada caso, favorece el adecuado funcionamiento del mecanismo global de ordenamiento y fiscalización del fondo habitacional del país.

No obstante las debilidades señaladas, el criterio común gira en torno a la adecuada puesta en vigor de las normas establecidas en el Decreto-Ley 288, exaltando en la mayoría de los casos la celeridad, el trato gentil y las buenas prácticas de los especialistas vinculados a la implementación de esa norma, según corroboró Granma en un recorrido por algunas de las Notarías y Registros de la Propiedad de la Vivienda en La Habana.

 

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