Londres´ 12

El gato y el ratón

ALFONSO NACIANCENO
alfonso.gng@granma.cip.cu

Algunos, obnubilados por engarzar una medalla a cualquier precio. Otras, embelesadas ante el embrujo de lo que hoy llaman la "droga de las modelos". Y, quizá, ni los unos ni las otras reflexionen en qué magnitud sustancias ajenas a sus cuerpos perjudicarán su salud.

La guerra está declarada por los organizadores de los Juegos Olímpicos de Londres’12, quienes afirman que alrededor de uno de cada dos atletas pasarán las pruebas antidoping durante el evento, incluyendo a los medallistas. Los anfitriones de la cita, y de su versión paralímpica, tienen en mente exceder los 6 250 controles, por encima de los 4 500 efectuados en Beijing’08.

"Te descubriremos", es el mensaje para los que intenten doparse, aun cuando existen productos como el Clembuterol, que consumido en bajas dosis y suministrado con intervalos de descanso durante seis u ocho semanas, hace más ardua su detección y la posterior sentencia a los violadores del juego limpio.

Los tramposos confían en que tendrán de su lado el beneficio de la duda para escapar del castigo, mas para erradicar esa posibilidad se preparan en el laboratorio antidopaje King’s College, de Londres, donde trabajarán las 24 horas del día más de mil personas, entre ellas un equipo que sobrepasa los 150 científicos para cubrir unas 400 pruebas por jornada.

competir SIN DROGAS

Si usted no realiza ejercicios frecuentemente, notará que al comenzar a hacerlos —sobre todo en un ambiente frío y de baja humedad— sentirá falta de aire, dificultad conocida como "asma inducida". Ese contratiempo inicial no invalida el empeño por continuar, y tampoco ha de llevarlo a buscar como estimulante un producto contraindicado para su salud.

Ahora bien, si nos remitimos al ámbito del deporte de alto rendimiento, son más de 200 los fármacos prohibidos por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), entre los que aparecen los conocidos Eritropoyetina (EPO) y el Clembuterol. El segundo ayuda a la respiración (actúa como broncodilatador y descongestionante) de ahí su uso en el tratamiento del asma.

También contribuye a adelgazar, pues reduce la sensación de hambre y aumenta la utilización de la grasa como fuente de energía, mejorando el rendimiento atlético. Estos últimos efectos han sido aprovechados por las modelos para exhibir cuerpos más estilizados, sin reparar en el daño futuro.

Precisamente por el empleo del Clembuterol y otras evidencias, el laureado ciclista profesional español, Alberto Contador, además de perder algunos de sus títulos internacionales, no podrá competir en los próximos Juegos Olímpicos. Adujo haber sido contaminado por carne de res, pero la suma de varios elementos contribuyeron a su sanción de dos años por el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS, en inglés), vía crucis iniciado el 21 de julio del 2010, cuya sanción (con carácter retroactivo) se extinguirá el próximo agosto.

Interesadas en exonerarlo de culpa, autoridades deportivas españolas tomaron como ejemplo el expediente del tenista de mesa alemán Dimitry Ovtcharov, cuatro veces titular europeo, absuelto en febrero del 2011 en un caso positivo de Clembuterol. Igualmente dijo haberlo ingerido por medio de los alimentos, y escapó ileso.

Este producto lo ha utilizado la industria de la carne para provocar un rápido aumento de peso en vacas y aves. Algunos asumen que al comer carne contaminada se adquieren rastros de la droga, lo cual, dependiendo del metabolismo de cada persona, toma varios días y hasta semanas en eliminarse completamente por la orina.

MAREO, TEMBLOR, INSOMNIO...

El objetivo de cualquier deportista al consumir estas drogas es incrementar su rendimiento de forma ilícita. Sin embargo, el uso del Clembuterol cobra muy caro: dolor de cabeza, mareo, vómitos, aumento de la frecuencia cardíaca, temblor muscular, calambre, insomnio, aumento exagerado de la tensión arterial, palpitaciones y daño irreversible en el hígado.

Las autoridades sanitarias no lo aprueban ni en pequeñas dosis. La AMA divide en tres grupos su lista de sustancias ilegales: las prohibidas en todo momento de la vida activa de un deportista; las excluidas únicamente durante el tiempo de la competencia, y las eliminadas dependiendo del tipo de deporte. La ingestión de Clembuterol es motivo de sanción en cualquier circunstancia... como para no jugar al gato y al ratón en Londres.

 

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