Partidos políticos, medios de prensa y
personalidades nacionales e internacionales condenaron hoy la
espiral de asesinatos perpetrados en Honduras.
La ola de reclamos contra la inseguridad aumentó
después de ser ultimado el miércoles Alfredo Landaverde, exasesor de
Seguridad, y del asesinato el martes de la periodista Luz Marina
Paz.
La Red Morazánica de Información de la resistencia
hondureña recordó que Landaverde se convirtió en una de las voces
que exigía depurar la Policía Nacional, infiltrada por el crimen
organizado.
El occiso era hermano de Moisés Landaverde, líder
magisterial y defensor de derechos humanos, asesinado de igual
manera en San Pedro Sula en 1988.
La fuente calificó la muerte de Luz Marina Paz de
nuevo crimen contra la libertad de expresión, que se suma a otros
actos de intimidación perpetrados recientemente contra los
comunicadores sociales, que incluyó un atentado al diario La
Tribuna.
Un comunicado del partido Libertad y Refundación,
liderado por el expresidente Manuel Zelaya, recordó que desde el
golpe de Estado de junio de 2009, se fortalecieron la injusticia, la
impunidad y el crimen.
El texto indica que Honduras es hoy un estado
fallido y estos asesinatos, ocurridos en medio de una operación
militar destinada a dar seguridad a la ciudadanía, demuestran el
nivel de infiltración de las fuerzas del crimen en los órganos de
seguridad.
En ese marco se supo que en Bruselas, Bélgica, la
Confederación Sindical Internacional condenó el asesinato de Luz
Marina Paz e instó al Gobierno hondureño a encontrar a los
criminales.
La CSI recordó que entre 2010 y lo que va de 2011 en
Honduras han sido asesinados 17 periodistas sin que se hayan
esclarecido las causas, hecho inaceptable en una sociedad
democrática.
Indicó que los asesinatos pretenden enmudecer a la
prensa que investiga sobre la corrupción en un país donde los
propietarios de los medios de comunicación ni siquiera respetan el
derecho de los periodistas a organizarse de forma sindical.
Los medios locales recogen este jueves declaraciones
de la Hilda Caldera, esposa de Landaverde, que sobrevivió al
atentado, en las que llamó a afrontar la delincuencia con entereza.
En tanto, el sitio digital latribuna.hn reprodujo
declaraciones de Landaverde formuladas el lunes último cuando
condenó el atentado a las instalaciones de esa casa editora y en las
cuales dice que al gobierno le falta valor para combatir el
narcotráfico.También la prensa local informó que se entregó el
prófugo José Rubén Pozo López, uno de los policías implicados en el
asesinato de los universitarios Carlos Humberto Pineda y Rafael
Alejandro Vargas, este último hijo de Julieta Castellanos, rectora
de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. El ministro de
seguridad, Pompeyo Bonilla, aseguró que los otros implicados en ese
asesinato están siendo buscados con seriedad para capturarlos con
vida porque hay grupos criminales interesados en silenciarlos para
evitar que hablen cuando sean interrogados.
Honduras es considerada por la ONU una de las
naciones más violentas del mundo, con una tasa de homicidios de 82
por cada 100 mil habitantes, señaló Prensa Latina.