El Fiscal General estadounidense, Eric Holder,
aceptó hoy la responsabilidad final por la fracasada operación
Rápido y Furioso, aunque dijo que la pesquisa legislativa sobre el
asunto parece en ocasiones un espectáculo para anotarse puntos
políticos.
Holder compareció este jueves en una audiencia ante
el comité de Asuntos Judiciales de la Cámara de Representantes,
donde expresó que los efectos del fiasco se sentirán durante años.
Armas perdidas durante esta operación continuarán
apareciendo en escenas de crímenes a ambos lados de la frontera,
agregó.
Cerca de dos mil armas adquiridas por organizaciones
criminales mexicanas, fueron introducidas en México bajo
conocimiento de la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas (ATF, por sus
siglas en inglés), advirtió Prensa Latina.
El funcionario aseguró que las fallas en la
información al congreso no fueron intencionales, sino resultado de
errores en su verificación inicial.
En última instancia yo soy responsable de todas las
acciones que ocurren dentro del Departamento, pero si ven lo que
pasó con Rápido y Furioso para evaluar mi desempeño, hay que ver lo
que hice una vez que me enteré de estos asuntos, subrayó.
Las declaraciones de Holder responden al
señalamiento del presidente del Comité de Supervisión de la Cámara
baja, Darrell Issa, de que la responsabilidad final del fracaso del
operativo recae en su persona.
Mientras, el legislador republicano James
Sensenbrenner solicitó el despido del procurador adjunto de la
división criminal del Departamento de Justicia, Lanny Breuer.
La pesquisa sobre Rápido y Furioso, impulsada por
los republicanos, se convirtió en los últimos meses en uno de los
principales asuntos de enfrentamiento por los intentos opositores de
enlodar la labor del presidente Barack Obama y sus más cercanos
colaboradores en este sector.