El máximo jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC), Timoleón Jiménez, reiteró hoy la urgencia de hallar una
solución política y humanitaria que ponga fin al conflicto armado
interno, informó Prensa Latina.
En un mensaje dirigido a quienes salieron o no a las calles del
país hace pocos días para exigir la solución del conflicto, Timoleón
sostiene que cualquier acuerdo humanitario puede abrir las puertas a
un diálogo por la paz en Colombia.
Nos conmueven las consignas de los marchantes que salen a la
calle a exigir el intercambio humanitario, la solución política, el
inicio cuanto antes de las conversaciones, subraya.
Al contrario de lo que alguna gente enferma de odio visceral
piensa, enfatiza, no estamos muriéndonos de risa por la reducida
asistencia con la que contaron las marchas promocionadas. Respetamos
mucho esta patria para eso, acota.
Está visto que el más intenso y palpitante anhelo de los
colombianos es la paz, mientras que de la boca del presidente Juan
Manuel Santos no brotan más que amenazas de profundizar la guerra,
manifiesta.
Y así no puede ser, agrega, estamos seguros de que los millones
de colombianos damnificados por el invierno, la desidia y la
indiferencia, no miran con buenos ojos el crecimiento de la guerra,
advierte.
Es absurdo, más de cinco millones de desplazados, 200 mil
asesinados por el paramilitarismo, una cifra casi igual de
desaparecidos, centenares de fosas comunes, miles de ejecuciones
extrajudiciales, y se pretende reforzar el fuero militar de
impunidad, apunta.
Al referirse a la reciente muerte de cuatro prisioneros en poder
de la insurgencia, el líder guerrillero señala que les estremece
esta cruda realidad.
Fueron 14 años conservando sus vidas en medio de la hostilidad
total del Estado. Anhelábamos que se fueran vivos, indica.
A su vez, expresa que estos cuatro retenidos, representaban la
esperanza de que los guerrilleros presos volvieran de sus duros
encierros.
Retoma total urgencia la expresión general del clamor por la paz
y la solución política, para frenar en seco la peligrosa irritación
de quienes chillan por la guerra total, concluye.