Entre los buenos, Galbán

Falleció el guitarrista de Los Zafiros y Buenavista Social Club

PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu

"Voy tomando la curva de los 80", dijo enseriándose demasiado durante el último encuentro, apenas unas semanas atrás, durante el homenaje que la UNEAC tributara al singular Reynaldo Hierrezuelo, con la proyección de un documental de Gloria Torres. Pero añadió con buen talante: "Todavía quedan metas por cumplir".

Galbán flanqueado por Cachaito en el contrabajo y Bárbaro Torres con el laúd en los días de Buenavista Social Club.

Esa visión optimista, de quien supo siempre mirar hacia delante en su larga carrera artística, es la que quedará de ese maestro de la guitarra fallecido este jueves en La Habana, Manuel Galbán.

Su presencia tutelar en la música popular cubana acompañó el estallido de popularidad de Los Zafiros, en los años 60. El quinto "zafiro" llamaban al mulato aindiado espigado que pulsaba con acentos inconfundibles la guitarra eléctrica.

No muchos sabían por entonces que Galbán estaba lejos de ser un advenedizo. Gibareño de cuna, había debutado en la adolescencia con la orquesta local Villa Blanca, y que desde la medianía de los cincuenta se abrió paso en la capital.

Galbán llegó a Los Zafiros un año después de la formación del cuarteto vocal y permaneció junto a sus integrantes hasta 1972, cuando era inevitable su desintegración.

Después, y hasta entrados los noventa, Galbán no paró de ir de uno a otro confín del mundo, con el grupo Batey, que representó a Cuba en numerosos actos solidarios y operaciones promocionales para los productos líderes del mercado insular.

Pero sin lugar a dudas el espaldarazo de la crítica y de los más amplios auditorios llegó con su incorporación primero a La Vieja Trova Santiaguera y después a Buenavista Social Club a partir del disco dedicado a Ibrahim Ferrer.

Tanto impacto causó que Ry Cooder decidió armar un proyecto particular para Galbán, el disco Mambo sinuendo (sello Nonesuch, 2003). El guitarrista norteamericano lo definió como "una música potente, lírica y divertida". Tras la nominación al Grammy Latino de ese año, el álbum ganó en febrero de 2004 el Grammy al Mejor Álbum de Música Pop Instrumental.

 

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