No llega, ¡reaparece fuerte!

ENRIQUE MONTESINOS
montesinos@granma.cip.cu

Hay acontecimientos que suelen jugarles malas pasadas a los desmemoriados y sobre todo a los indiferentes o despreocupados con la historia, a quienes vale la pena recordarles que hace casi 20 años Ángel Eduardo García fijó el récord cubano del salto con pértiga en 5.65 metros.

Foto: Marcelo Ferrelli/ CBATBorges ha logrado estabilizar y amenaza…

Ocurrió exactamente el 12 de junio de 1992, el mismo año en que otro tan avezado como él, Alberto A. Manzano, había conseguido poco antes topes nacionales consecutivos de 5.56 (6 de marzo) y 5.60 (13 de mayo).

El primer pertiguista de casa empinado sobre 5.50 fue Rubén Marcelino Camino y lo hizo nada menos que en 1987 durante los Juegos Panamericanos de Indianápolis, en tan abierto desafío al tradicional uno-dos estadounidense que le reportó desbancar a uno de ellos y convertirse en subcampeón.

Hoy es precisamente Camino el preparador de Lázaro Eduardo Borges, la figura del momento en la pértiga, quien al cerrar el Barrientos local se quedó en 5.50 después de regalar a otros públicos en el mismo mes de mayo dos medallas internacionales de 5.60, otra de 5.70 (igualando su primado nacional) y varios intentos infructuosos por fijarlo más arriba.

Foto: José Luis AnayaEl nuevo valor Yanquiel Lara ya tiene 5.40.

La pértiga cubana nunca ha estado entre las mejores del mundo, como muchas otras pruebas del atletismo, deporte de tan amplio espectro, pero de ahí a pensar que ahora es que surge a la palestra va un trecho grande.

Quizá no haya contado con resonancia mediática porque otros saltos coparon el protagonismo, léase la altura con Sotomayor, la longitud con Pedroso, los siempre afamados triplistas desde que Pérez Dueñas impuso el primer récord mundial en Cali 1971...

Y menos en la época cuando los lanzadores infundían pavor, María Caridad Colón en jabalina, Luis Mariano Delís y otros tantos en disco, además de ilustres triunfadores en las mucho más emocionantes carreras, como Silvio Leonard, Alberto Juantorena, Ana Fidelia Quirot... dueños y señores de los grandes titulares.

Foto: ArchivoCamino, hacia los 5.50 del subtítulo continental en Indianápolis’87.

También es de las competencias más largas, a veces prosiguen cuando lo demás ha concluido, tediosas para algunos.

Pero eso no impide reconocer que Cuba reinó 20 años invicta en el masculino de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, entre Panamá 1970 y México 1990. Y en cuatro de seis ocasiones a ritmo de oro y plata, interrumpiendo tajantemente una dinastía puertorriqueña de la misma extensión, desde Barranquilla 1946 a San Juan, Puerto Rico 1966.

Y en cuanto a los campeonatos centrocaribeños, sin haber asistido a varias convocatorias, nada menos que 14 coronas han conquistado nuestros garrochistas en 22 certámenes efectuados desde 1967, destacándose el hoy médico Roberto Moré, Ángel E. García y el técnico Rubén M. Camino, con tres cada uno.

Moré fue el pionero de Cuba sobre la barrera de los 5.00 metros hace casi 40 años (1972), y a nivel de América el primero en descollar en Juegos Panamericanos frente al poderío de estadounidenses y canadienses, con su bronce en México 1975, adelantado en 1987 por la plateada de Camino e imitado por los respectivos terceros puestos de Ángel E. García y Alberto A. Manzano, en La Habana 1991 y Mar del Plata 1995.

En cuanto al contexto Iberoamericano, Manzano mejoró varias medallas previas en Medellín 1996 al acreditarse primer campeón cubano con récord de 5.55. Camino, por su parte, hizo méritos en el equipo América II para las Copas del Mundo de Roma 1981, séptimo, y Canberra 1985, sin marcar, en tanto Manzano logró el podio bronceado en la de Londres 1994. Ninguno ha competido en Campeonatos Mundiales y en Juegos Olímpicos, el iniciador fue Roberto Moré en Montreal 1976, en blanco finalmente, luego del avance clasificatorio de 5.10

No acudimos a varias citas, incluidas las continentales de Winnipeg 1999 y Santo Domingo 2003 entre otros motivos por la factura del periodo especial en una prueba de las más costosas, no solo por la variedad de pértigas según el peso corporal y las alturas pretendidas, sino también por el gran tanque de colchones apropiados y garantes de que los reiterados intentos —válidos o fallidos— no concluyan en tragedias con las estrepitosas caídas.

La prosperidad en los eventos múltiples contribuyó también a la rehabilitación idónea de las condiciones para la pértiga, pues sin ella no habría buenos cómputos globales en el decatlón.

De la nueva hornada de pertiguistas surgió Lázaro Eduardo Borges, que no es recién llegado ni mucho menos, y de juvenil hace ocho años (2003) clasificó cuarto de Cuba, con 4.25. Hasta 4.80 subió al año siguiente y se encaramó a 5.10, líder doméstico en el 2005.

Sus 5.30 del 2006 ameritaron representar al país en los Juegos de Cartagena, donde el ganador marcó 5.41 pero el segundo apenas 5.00. Sin embargo, Borges se fue en blanco.

El mismo percance lo desacreditó un tanto en los Panamericanos de Río de Janeiro 2007, a los que acudió con 5.50 en las costillas. Es verdad que pudo imponerse con 4.80 en el Campeonato regional de Bahamas 2005, pero también es cierto que apenas tenía roce internacional por el famoso retruécano de no vas porque no se tienen resultados y no se tienen resultados porque no vas.

En el siguiente certamen regional, demorado tres años hasta Cali 2008, consiguió coronarse con solidez de 5.50, poco después de adueñarse del 5.70 nacional en una prueba de control.

Entonces mereció convertirse en el segundo pertiguista olímpico de Cuba, aunque pagó la novatada en Beijing 2008 sin lograr un solo salto válido y en la siguiente lid regional La Habana 2009 volvió a sembrar frustración, luego de 5.65 en control un mes antes en el mismo estadio Panamericano.

Caballeros, cualquiera yerra en una prueba tan complicada, sin excluir a luminarias del linaje de Bubka o Isinbayeva, pero se las trae ligar de pegueta tres cumbres de un ciclo olímpico y repetir al arrancar el siguiente.

Sin embargo, paciencia y sobre todo trabajo con un atleta de condiciones probadas, quien con dedicación logró recomponerse en el 2010, concretando su mejor marca en suelo foráneo (5.60) y ciñéndose el cetro de campeón iberoamericano en San Fernando, España, donde hasta amenazó 5.72.

En esta temporada han resultado factores clave para sus éxitos y repercusión entre los aficionados haberlo soltado al fogueo internacional tras la estabilidad acreditada por tres 5.50 y un 5.60 en controles caseros, más la entrada en madurez competitiva ya con 25 años a cumplir el próximo día 19, y en coincidencia con cierta inestabilidad internacional en los rendimientos.

Aunque todavía la temporada mundialista está en pañales y resulta temprano para especular, lo cierto es que anda colocado quinto del planeta, empatado, y solo tres tienen 5.80, con el líder en 5.82.

Lo mejor del caso es que el técnico Rubén Camino trae a otro joven pupilo tras sus huellas, el villaclareño de 22 abriles Yanquiel Lara, quien con el 5.40 del Barrientos ancló quinto cubano de todos los tiempos y debe aparecer también en la lista mundial del año junto a otros 18 con igual registro.

Por el momento digamos que un ya consolidado Borges, junto a un valor en ciernes como Lara, devuelven a la pértiga cubana su prominencia de épocas pretéritas, con perspectivas de ascender un poco más allá, lo que ojalá pueda concretarse.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir