El promedio de precipitaciones alcanzó solo 120 milímetros, de
209 que es la media histórica para el mes. No obstante, las presas
fueron beneficiadas con casi 12 millones de metros cúbicos y se
recuperaron parcialmente las fuentes de abasto colapsadas en los
municipios de Maisí, Manuel Tames y El Salvador.
Ello propició reducir de 35 mil a 10 mil la cantidad de
pobladores que hasta entonces recibían agua mediante pipas en la
provincia.
Según informes de Juan Carlos González Dalmau, subdelegado
técnico del Instituto de Recursos Hidráulicos en el territorio, los
embalses más favorecidos fueron La Yaya y Faustino Pérez, este
último responsabilizado de suministrar agua al 75 % de la población
de la ciudad de Guantánamo.
Conocida también como La Esperanza, por su ubicación próxima al
batey homónimo, esa presa aumentó su acumulado en algo más de cinco
millones de metros cúbicos, con lo que ahora totaliza el 69 % de su
capacidad y 149 días de cobertura en el suministro.
La provincia cerró mayo con el 79,3 % de su capacidad máxima de
agua embalsada. Este favorable comportamiento en la etapa en que
prácticamente se inicia el periodo lluvioso, empero, no nos exime de
preocuparnos por el uso racional de este recurso.