Campaña del mango:

Buen ritmo en la arrancada

Dilbert Reyes Rodríguez

Con el estímulo de haber sido la provincia cubana de mejores resultados en la campaña 2010, comenzó a buen ritmo en Granma la cosecha y procesamiento del mango, que entre otros fines, garantiza la producción de la compota normada para los niños de la región oriental y evita la compra de pulpas en el extranjero, a precios que pueden triplicar el costo de elaboración aquí.

Foto: Rafael Martínez Arias El mango listo para moler en la fábrica de Yara.

Unas 175 toneladas procedentes de diez municipios del territorio, están llegando cada día a las plantas de procesamiento industrial; los mayores volúmenes a las fábricas de Yara (2 000) y Manzanillo (1 000), y en menor cantidad a los establecimientos de producción local.

"La entrega se extenderá a julio y deberá aportar 6 000 toneladas según el plan de este año", dijo a Granma Guillermo Tornés, director de la empresa de Acopio en la provincia.

Apuntó que el buen paso de la temporada depende de los aseguramientos de envase y transporte, "sin problemas hasta el momento"; así como de la explotación de variedades criollas y "de clase", exquisitas para la industria por la alta calidad de sus pulpas.

Daniel Silveira, director de la fábrica de conservas vegetales de Yara —la mayor de su tipo en Granma—, confirmó la buena calidad de los frutos actuales, pues "el coeficiente de sólido, establecido en 16, ha llegado incluso a 18, y los rendimientos superan el 100 %".

Agregó que están listos para asumir las cantidades de mango previstas y convertirlas en 1 850 toneladas de pulpa en diferentes concentrados.

A la producción de este año contribuye en gran medida la incorporación de una nueva línea instalada en la fábrica de Manzanillo, que junto a las industrias locales de cada municipio, generan surtidos para el consumo en la provincia, destinados a ventas directas a la población, la elaboración de dulces finos y otros usos.

Los únicos inconvenientes de la presente campaña en Granma, subrayó Tornés, están determinados por las consecuencias de la prolongada sequía y los bajos niveles de floración ocurridos en algunas zonas de la Sierra Maestra.

Estas causas naturales hacen asomar el riesgo real de un déficit respecto al plan de entrega física del fruto. Por tanto, para minimizar el impacto es imprescindible aprovechar al máximo la recolección en los campos, pulir hasta la saciedad los mecanismos de acopio y transporte, y, finalmente, moler con la eficiencia de un reloj; todo a fin de mantener hasta julio el ritmo de la arrancada y repetir, al cierre de la temporada, el resultado meritorio del 2010.

 

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