La explosión de una toma clandestina para el robo de
hidrocarburos en la ciudad mexicana de Mazatlán y la demanda a
empresas estadounidenses por complicidad en tales actividades
ilícitas, se reportaron en las últimas horas.
En el siniestro murió una de las tres personas que supuestamente
intentaban sustraer combustible de un conducto de la estatal
Petróleos Mexicanos (Pemex). Mientras, la empresa informó que el
pasado 29 de mayo presentó otra demanda ante la Corte Federal del
Distrito en Houston, Texas, adicional a la interpuesta en junio de
2010, por la introducción y comercialización ilegal de hidrocarburos
de origen mexicano en territorio de Estados Unidos.
Según reporte de Prensa Latina, esta demanda de carácter civil
pretende recuperar daños y perjuicios atribuibles a las empresas
involucradas, cuyas evidencias surgieron de investigaciones
realizadas en ambos países, que prueban la posesión, uso, transporte
y comercialización ilícita de combustible de origen mexicano.
El robo en las conductoras de hidrocarburos ocasionan a México
pérdidas anuales por más de 18 mil millones de pesos (mil 550
millones de dólares), en tanto la Procuraduría General de la
República documentó la participación de empleados de Pemex como
cómplices de tales acciones criminales.
La investigación apunta a que los cárteles del Golfo y Los Zetas
tienen el control del robo de combustible, una parte del cual es
exportado al país vecino.
A finales de 2010 una explosión provocada por tales actividades
ilegales dejó un saldo de 29 muertos, 52 heridos y 83 viviendas
destruidas total o parcialmente, en el poblado de San Martín
Texmelucán, a 90 kilómetros al este de la capital mexicana, según
reportes oficiales.
En entrevista a una televisora local, el director de Pemex, José
Suárez Coppel, dijo que hasta el momento de esa tragedia, la entidad
había detectado más de 550 tomas clandestinas en el país.