Cuando el 2 de junio de 1911, hace un siglo exactamente, murió en
Argentina Claudio Brindis de Salas, había dejado tras de sí el
esplendor de una leyenda. Al escucharlo en escenarios de Europa y
América muchos se preguntaban de dónde había salido ese talento
fuera de serie, virtuoso del violín. Además, era negro, descendiente
de esclavos y nacido en un país donde el infame régimen de
explotación, a partir de mano de obra traída a la fuerza de África,
estuvo vigente hasta prácticamente las postrimerías del siglo XIX y
dejaba una dolorosa secuela de desigualdades y discriminación en la
nueva centuria.
Habanero, nacido el 4 de agosto de 1852, Claudio José Domingo
Brindis de Sala y Garrido aprendió sus primeras nociones de música
con su padre, un pardo que participaba en las orquestas que animaban
los salones de baile de la capital de la colonia. Al advertir su
talento, el abuelo, Luis Brindis, tocó las puertas de varias
familias adineradas hasta hallar un mecenazgo para su nieto. El 18
de diciembre de 1863, cuando contaba 11 años de edad, debutó como
solista en el Liceo de La Habana.
A llegar en 1869 a Europa, sorprende a los más exigentes
profesores del Conservatorio de París. Desde allí partió hacia
diversas ciudades a uno u otro lado del Atlántico, y por la limpieza
de sus ejecuciones se ganó los sobrenombres de Rey de las Octavas y
Paganini negro.
De su vocación patriótica dan fe las frecuentes referencias a
páginas de autores cubanos y de otros países de América Latina en su
repertorio, incluyendo las de su compatriota José White.
Su maestría fue exaltada por la crítica. Botón de muestra este
aparecido originalmente en La Revista Ilustrada, de Madrid: "El Sr.
Brindis de Salas, que obtuvo un primer premio en el Conservatorio de
París, debe estar satisfecho de la ovación que le ha proporcionado
el delicado modo con que ha interpretado ante el público madrileño
el dificilísimo Concierto para violín, de Mendelssohn, la
Cavatina de Raff, y otras piezas cuya ejecución requieren no
comunes facultades". Al morir, vivía en condiciones precarias.