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Adultos Mayores en Cuba
Activos de hecho y por derecho
El país tendrá cada vez más ancianos y ya pone en
práctica proyectos diseñados para ellos
Yenia Silva
Correa
Julia María tiene 96 años y unas ganas de vivir que duplican su
respetable edad. A su lado Miguel Ángel, casi octogenario,
igualmente feliz de la vida y hasta con tiempo para escribir algunas
cosas.
La
atención y el buen trato son fundamentales.
En la vida de estas personas nada recuerda la soledad, el
abandono o la desesperanza en que se puede sumir un grupo tan
vulnerable como los adultos mayores si no son asistidos
oportunamente.
Estadísticas recientes calculan que para el 2050 a nivel mundial
los mayores de 60 años lleguen a 2 000 millones, lo que obliga a las
sociedades modernas a diseñar estrategias ante una situación
demográfica desconocida hasta ahora.
Con
actividades diseñadas para ellos, ocupan su tiempo en la
institución.
A pesar de que, por resolución aprobada por la Asamblea General
de Naciones Unidas, se celebra desde 1990 cada 1ro. de octubre el
Día Internacional de las Personas de Edad, el mismo organismo
reconoce, 20 años después, que la discriminación que sufren estas
personas va a empeorar.
¿Será que el umbral de los 60 forzosamente marcará el inicio del
fin?
A BELÉN NOS VAMOS
La vejez que queremos para nuestros mayores —activa, saludable,
con esperanza— es una realidad que se palpa al pasar una mañana con
los abuelos que se reúnen en el Centro de Día del Convento de
Nuestra Señora de Belén, en La Habana Vieja.
Es una edificación que data del siglo XVIII restaurada hasta el
más mínimo detalle, los de más años son el centro de la atención y
la razón de ser de un colectivo de trabajo.
Durante las horas del día, de lunes a viernes, unos 675 adultos
mayores ocupan su tiempo y sus mentes en hacer ejercicios, pláticas
con los amigos, participar en talleres artísticos y de manualidades,
atender su salud y darle sentido a la vida.
La idea comenzó en 1997, con un pequeño Círculo de Abuelos que se
trasladó al inmueble para hacer gimnasia, y ha devenido un amplio
proyecto que involucra a muchos en la comunidad.
"La forma de entrada de ellos —comenta Lourdes Baldaquín,
directora del Centro de Día— fue arrastrando los pies, vestidos y
peinados de cualquier manera. Ya al mes se notaba el cambio en la
mirada, en la ropa, en la forma de arreglarse".
En esta institución los ancianos encuentran comunicación,
realizan actividades propias para ellos y hallan un espacio que les
podría estar limitado en sus propios hogares, ya que la dinámica
familiar mantiene a casi todos los miembros en la escuela o el
trabajo.
Desde la gimnasia en las primeras horas de la mañana, las charlas
sobre temas de salud, hasta los diferentes talleres de la tarde.
Todo cuenta y es bien recibido por los actores fundamentales de este
proyecto: los ancianos.
Con el concurso de la abuelita que llegó muy deprimida, la que
vino por embullo, el máster en Ciencias Económicas recién jubilado,
la enfermera que ya cesó sus funciones y continúa ayudando, la que
canta, la que baila, la que cose¼ , en
fin, con todos ellos se enriquece este proyecto tan humano.
El Centro de Día atiende fundamentalmente a residentes en la zona
y lo hace con solo 15 trabajadores y una amplia red de
colaboradores.
LOS ABUELOS Y LOS NIÑOS
En estrecho vínculo con el Partido, los Consejos Populares, el
Gobierno local y los vecinos se coordinan en el Convento de Belén
diferentes proyectos que incluyen desde los más pequeños hasta los
de mayor edad.
La residencia interna, aún en proceso constructivo, ya tiene
lista una sala de adaptación, donde conviven de forma permanente
cuatro ancianos, cuyo promedio de edad ronda los 90.
En opinión de Nelson Águila, director del Convento de Belén, el
total de ancianos que pueda asimilar la residencia no es lo más
importante.
"Indicadores para acogerlos pudiesen ser: estar solo, tener
dificultades en su vivienda, tener un problema de salud, una familia
que no lo atiende como debe, a pesar de la voluntad de hacerlo, y
sobre todo el deseo de las personas, el querer vivir, el querer
llegar, el querer estar en la residencia".
Como parte de los diversos proyectos sociales que lleva adelante
esta institución, perteneciente a la Oficina del Historiador de la
Ciudad, funcionan en sus predios la casita infantil Vilma Niña y un
aula museo, donde reciben sus clases pioneros de tercer grado de la
escuela Adalberto Gómez.
Ambos programas responden al interés de trabajar con todas las
generaciones, de manera que se combinan en el territorio el programa
social con el proyecto de restauración arquitectónica.
El antiguo Convento también es sede de la Dirección de Asuntos
Humanitarios, la cual contribuye en lo posible a solucionar los
problemas de los abuelos y de la comunidad.
Para ellos se ha diseñado el Centro Cultural de la Tercera Edad,
que ofrece servicios de Fisioterapia y Rehabilitación a los adultos
mayores, así como atención oftalmológica y prioriza la atención a
ancianos solos.
UN CONCEPTO DE LA REVOLUCIÓN
Todas las actividades que se realizan en el Convento de Belén
están encaminadas a transformar a la gente en un entorno urbano que
se renueva constantemente, y representan una voluntad de la nación.
Como señala Iván Arencibia, encargado del Grupo de Atención a la
Población, Belén es resultado de un trabajo colectivo, "somos
conductores de una obra que solo se puede hacer porque hay una
Revolución".
"En el país —señala Nelson Águila—, la Revolución ha logrado
muchas obras y nosotros somos producto de ella." Como también es su
fruto la protección que garantiza el Estado —recogida en el artículo
48 de la Constitución— a los ancianos sin recursos ni amparo.
Para los próximos años se pronostica que la población cubana
registre un incremento en el número de habitantes que arriban a los
60 años. Cuando se cumpla el primer cuarto de este siglo vivirán en
la Isla alrededor de 3 millones de adultos mayores.
Será necesario multiplicar experiencias como la de este Centro de
Día, las casas y los círculos de abuelos, los centros gerontológicos
y la Universidad del Adulto Mayor, que tanto han contribuido a
elevar la calidad de vida de un creciente sector poblacional, el
cual ha burlado con creces la barrera de los seis decenios. |