El apellido Bin Laden ha sido demonizado, fue hasta ahora el
"coco" del siglo XXI. Su sola mención causó pavor en la sociedad
norteamericana, se usó para fomentar el "síndrome del miedo" y
justificar las más retrógradas y antidemocráticas acciones en
Estados Unidos.
Pero la familia Bin Laden tuvo y tiene muchos más vínculos con
Estados Unidos de los que se supone.
Entre 1981 y 1988, por lo menos 15 individuos de distintas
nacionalidades, entre ellos el propio director de la CIA, William
Casey, murieron en circunstancias poco usuales: accidentes aéreos,
explosiones, extraños virus que derivaron en cáncer fulminante;
infartos repentinos o simplemente asesinados. Ocho más sufrieron
atentados y uno, el exconsejero de Seguridad Nacional Robert
McFarlane, intentó suicidarse.
Todos tenían en común el haber estado estrechamente vinculados al
Iran-Contra que comprometía a la administración de Ronald Reagan y a
su entonces vicepresidente, George Bush padre, en un gran escándalo
político, pues actuaron con absoluta violación de la ley que impedía
la asistencia financiera a la "contra" nicaragüense y,
especialmente, la venta de armas a Irán, enemigo declarado de los
Estados Unidos.
Para Washington, los contra nicaragüenses, como después los
mujaidines de Afganistán, eran "combatientes de la libertad".
Uno de esos personajes que murió de manera extraña vinculado a
esos sucesos fue el jeque Salem bin Laden, al estrellarse su avión
en Texas en 1988, se dice que poco después de cerrar unos negocios
petroleros en los que tenía intereses la familia Bush.
Varias publicaciones de hace veinte años y otras después
señalaban que de acuerdo con el piloto estadounidense del avión, el
jeque Salem había participado en octubre de 1980 en una reunión
secreta entre agentes de la CIA y emisarios iraníes en París. Allí
se habría acordado la liberación de los rehenes de la embajada
estadounidense en Teherán para después de la asunción de Ronald
Reagan, una jugada que influyó en la pérdida de la reelección de
James Carter.
Nada de todo esto fue probado, pero el fiscal del caso especuló
con la posibilidad de que Salem haya sido eliminado por ser "un
testigo embarazoso", mientras que algunos analistas aseguraron a
finales de 1990 que los planes de vuelo del avión fueron durante
mucho tiempo el centro de un gran número de investigaciones, cuyas
conclusiones nunca fueron divulgadas.
El periodista norteamericano Jerry Urban, del Houston Chronicle,
escribió en la edición del 4 de junio de 1992 un artículo bajo el
título "Todo queda en familia".
De acuerdo con las investigaciones de Urban, el Buró Federal de
Investigaciones (FBI) y una entidad gubernamental dedicada al
control de crímenes financieros, estuvieron por aquel tiempo
revisando acusaciones de que el empresario James R. Bath trasladó
hacia Houston ciertas cantidades de dinero de inversionistas
sauditas que querían influir sobre la política de los Estados Unidos
bajo las administraciones de Ronald Reagan y George Bush padre.
"En declaraciones juradas, Bath dijo que él representó a cuatro
prominentes sauditas como consignatario y que él usaría su nombre en
las inversiones. En pago, Bath declaró que recibiría un interés en
los negocios", decía el comentarista.
El Houston Chronicle aseguró en aquel artículo que "los
documentos fiscales y los récords financieros personales mostraban
que el empresario Bath personalmente tenía intereses en Arbusto'79
Ltd, y Arbusto'80 Ltd, sociedades limitadas controladas por George
W. Bush, el hijo mayor del entonces presidente Bush".
"Arbusto —subrayó el material periodístico—, significa ‘Bush’ en
español".
El articulista Jerry Urban también destacó que "según un convenio
de fideicomiso de 1976, preparado poco después de que Bush padre
fuera designado director de la Agencia Central de Inteligencia, el
jeque saudita Salem bin Laden designó a Bath como su representante
de negocios en Houston y hay pruebas de que el empresario recibió
una fuerte comisión de las compañías que eran dueñas y operaban el
aeropuerto Golfo de Houston (Houston Gulf Airport) tras las
negociaciones de venta a la familia Bin Laden en 1977".
El jeque Salem bin Laden era, como hermano mayor, el jefe de
familia, constituida por una numerosa prole (unos dicen que eran 54
y otros que 57 los hijos que tuvo el jeque Mohammed bin Laden con 30
esposas de diversas nacionalidades árabes) y que heredaron la Bin
Laden Construction Group, una corporación que él creó en los años
cincuenta en Yeddah, a orillas del Mar Rojo.
Cuando el jeque Salem bin Laden tomó el control de los negocios,
no solamente consolidó las empresas de construcción, sino también
hizo inversiones en la fabricación y la distribución de armamentos y
en bancos con sedes en Suiza y ramificaciones en todo Oriente Medio.
Tenía el apoyo total del entonces rey Abdul Aziz y su familia.
Varias publicaciones comentaron por aquellos días sobre los
negocios de los Bin Laden y destacaron que la compañía de ellos era
una de las más importantes del reino saudita con haberes estimados
en más de 5 000 millones de dólares, y que el jeque Mohammed se
enriqueció merced a importantes proyectos de ampliación de los
lugares santos del Islam, La Meca y Medina (oeste), que le fueron
confiados por el palacio real saudita.
En esos momentos, trece de sus hijos ocupaban un lugar en el
consejo de administración del grupo, entre los cuales los más
conocidos eran Bakr, Hassan, Yeslam y Yehia. Se asegura que Osama
sería el único hijo de madre saudita.
A la muerte de Salem, Bakr lo sucedió al frente del grupo y logró
que las actividades superaran las fronteras de Arabia Saudita,
cubriendo varios países árabes y empleando a decenas de miles de
personas.
Varios medios de prensa señalaron que para ese entonces el
conglomerado era tan grande que decidieron dividirlo en "el grupo
sirio", el "grupo libanés", el "grupo jordano" y el "grupo egipcio".
Este último era el más desarrollado con 40 000 empleados, aunque
varios de los Bin Laden controlaban los negocios globales desde
Europa liderados por Yeslam, con oficinas en Ginebra y París.
Los analistas coincidían en señalar antes del 11 de septiembre
del 2001 que la "oveja negra" de la familia, bautizado como Osama
ben Muhammad ben Awad bin Laden, se preparó también para los
negocios estudiando ingeniería en la Universidad del Rey Abdul Aziz
en Yeddah.
Pero cuando se graduó en 1979, rechazó el control de una
constructora local y se fue a luchar con los mujaidines de
Afganistán que resistían a la invasión soviética y en esa misión se
estrecharon los vínculos entre los Bin Laden y la Agencia Central de
Inteligencia.
Estados Unidos había dado apoyo en material bélico de alta
tecnología e instrucción militar a la guerrilla afgana y a los
combatientes islámicos procedentes de Oriente Medio y el norte de
África que se enfrentaban a los soviéticos, pero ambos grupos no
eran capaces de coordinar sus acciones por diferencias ideológicas y
viejas pugnas tribales.
Un consultor de las Naciones Unidas por aquella época, Mac Liman,
destacó que ese fue el aporte de Osama bin Laden como intermediario
de la CIA, quien logró aglutinarlos y acelerar la creación de un
frente común, a la vez que se convirtió, con el apoyo de la CIA y
los servicios secretos de Arabia Saudita, en el tesorero del
operativo "Afganistán".
En 1988, forma lo que se conoce como la red terrorista "Al Qaeda".
Después de la guerra contra los rusos, regresó a Arabia Saudita y
descubrió que era una celebridad. El Gobierno de Riad empezó a
aislarle y su estrella comenzó a apagarse lentamente. Pero todo
cambió con la guerra del Golfo Pérsico y tuvo que abandonar toda
conexión con sus hermanos tras ser expulsado de Arabia Saudita por
apoyar a disidentes al rey Fahd.
Sin embargo, después de unos meses de zozobra, el Bin Laden Group
recompuso su relación con la realeza saudita y obtuvo contratos
multimillonarios.
El Bin Laden Group tenía empresas madres que aparecían en todos
los contratos bajo nombres tales como Ditco, Saud ben Birdgis, Al
Mouraiban o Kara y oficinas en todas las capitales de Oriente Medio,
desde Dubai hasta Amman, y un centro operacional en Ginebra con
ramificaciones en París y Madrid.
Analistas internacionales subrayaron que a Bin Laden le cambió la
guerra del Golfo Pérsico y la implicación de su país. Despojado de
su nacionalidad saudita, acusado de ser el financista del terrorismo
islámico, Osama bin Laden apareció con una ruptura en sus estrechos
vínculos con la CIA y declaró su guerra santa (Jihad) contra Estados
Unidos. Su nombre resurgió misteriosamente en los últimos años cada
vez que se tensionó a la sociedad estadounidense, resultando un
hecho conveniente para la clase política.
Pero los negocios son negocios. Ni aun las actividades de Osama
afectaron en nada las relaciones de los Bin Laden y la
superpotencia, mediante diversas conexiones de grupos
internacionales vinculados al capital financiero.
Terrorismo, negocios, conspiración, todo está entremezclado en la
historia de esta familia y las autoridades norteamericanas. ¿Se
sabrá algún día la verdad absuluta, incluyendo lo que realmente pasó
el 11 de septiembre?
Por lo pronto, no hay que romperse mucho la cabeza. Como me
respondió con filosofía popular un vecino cuando le expliqué todos
estos lazos familiares: ...la realidad supera a la imaginación más
fecunda y ahora, que se dice está muerto, más todavía.
Una cosa sí está clara una vez más, y es el doble rasero.
Promesas, ingentes esfuerzos hasta matar al terrorista de Al Qaeda y
mientras tanto en los propios Estados Unidos, en Miami, fue
sepultado con toda pompa otro terrorista a quien la justicia
norteamericana proclamó como el enemigo público No.1: Orlando Bosch,
y otro tan tenebroso como el saudita, goza de impunidad: Luis Posada
Carriles.