Aurelio Alonso, obra pródiga y fecunda

Madeleine Sautié Rodríguez
madeleine@granma.cip.cu

Foto: Anabel Díaz Mena"A la vuelta de los años miro atrás y me siento satisfecho de cómo ha salido mi vida profesionalmente", comentó el destacado sociólogo Aurelio Alonso cuando en el espacio El Autor y su Obra, que reserva el Instituto Cubano de Libro para homenajear a quienes tienen un legado intelectual que mostrar, un panel echó un vistazo —haciendo grandes esfuerzos para resumirlas— a las ininterrumpidas faenas protagonizadas por este cubano al que le quedan, según dice, muchas cosas por hacer.

Yoanka León del Río, investigadora y profesora de la Universidad de La Habana, y Mely González Aróstegui, vicerrectora de la Universidad Central de Las Villas, fueron las intervenciones preliminares que, en representación de una generación más joven que la de este pensador, abordaron la labor creadora de este hombre que, desde muy joven, consagró su talento y su vocación a "un oficio sin recesos", convocado por la naciente Revolución cubana.

Con un consecuente ojo crítico, la obra de Aurelio Alonso —actual subdirector de la revista Casa de las Américas—, al decir de González Aróstegui, en numerosos ensayos y artículos, permite plantear cuestiones de sumo interés para el futuro de la nación, que abarcan un amplio espectro que recorre desde cómo desarrollar una economía socialista sin caer en el peligro del capitalismo hasta cómo ampliar la participación popular, especialmente de la juventud que no ha vivido todo el proceso histórico revolucionario.

El carácter transdisciplinario de la labor de Alonso fue resumido por su colega Juan Valdés Paz en algunas aristas que, si bien nombran los senderos académicos por donde ha transitado, no recogen, porque no es posible hacerlo con solo mencionarlos, las honduras de un pensamiento abierto y cabal que ha pretendido siempre sacar a flote la verdad y lo mejor de sí.

El marxista —que supo a tiempo que también había un marxismo latinoamericano y hasta uno cubano—; el estudioso del pensamiento cubano, especialmente el de Varela y el Che; el sociólogo, investigador de asuntos religiosos y pionero en el tema de la pobreza, pocas veces abordado; el indagador que ha reivindicado al Haití histórico y al actual; uno de los fundadores del Centro de Estudios de Europa, y, además, explorador en los debates acerca del pensamiento contemporáneo a partir de las diversas corrientes ideológicas de hoy, fueron algunas de las miradas que dirigió Valdés Paz a la inmensa factura de Aurelio Alonso.

Fernando Martínez Heredia, hermano de causas gemelas y amigo entrañable en la vida, no pudo menos que ubicar el valor de este justo homenaje en el contexto exacto en que se le erige, por el significado que tiene para la Cuba actual.

 

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