Con esas y otras anécdotas de aquel 6 de octubre de 1966, cuando
el Comandante en Jefe jugó béisbol con pobladores de la localidad de
San Pablo de Yao, del municipio de Buey Arriba, en la actual
provincia de Granma, el herrero Abel Gómez marca para sí el inicio
del deporte masivo en la Sierra Maestra.
Sin embargo, aquel suceso ya tenía precedente el 23 de febrero de
1961, porque el INDER, en su creación, también se echó a la espalda
la mochila de escalar montañas. Cincuenta años después, perduran las
raíces que la práctica deportiva asentó en este lomerío.
San Pablo de Yao no es el mismo de hace medio siglo. Hoy, la
llamada capital del Plan Turquino, parece una ciudad en miniatura
dentro de la Sierra Maestra, urbanizada en sus calles, casas,
jardines, comercios, plaza... ; donde se habla de una actividad
deportiva; desde los niños Adalberto y Mailín, que en la academia de
ajedrez comparten tablero, hasta los muchachones que a diario traen
a la memoria, jugando, aquel día de 1966.
"En San Pablo y en las otras comunidades más intrincadas que
atendemos, los fines de semana son una gran fiesta gracias al
deporte, la Educación Física y la recreación", afirma Ricardo Oliva,
joven director del combinado deportivo local.
"Son los días de más trabajo para nuestros activistas, y el
sacrificio de ir caminando loma arriba se compensa cuando observas
el entusiasmo masivo. Los sábados y domingos en los asentamientos de
Cirugía, Las Guásimas y Las Yagüitas, por ejemplo, las amas de casa,
los escolares, los agricultores, todos dejan de hacer lo tradicional
para irse al ‘campito’ a jugar. Así, literalmente a jugar", insiste
Oliva.
"Por eso en San Pablo de Yao los graduados de Cultura Física
tienen la meta de llegar a ser integrales; porque el técnico al
frente de una comunidad organiza la recreación y también atiende al
discapacitado, la Educación Física de la escuelita, el círculo de
abuelos, la instrucción del ajedrez en las 26 primarias de la
zona... y ya tenemos a algunos muchachos en la EIDE y en las
academias provinciales, como la de remo.
"Nadie lo dude: el papel del INDER en el desarrollo social y la
calidad de vida de la Sierra ha sido decisivo, y aquí late con
fuerza el principio revolucionario de la masividad."