Cadena de ilegalidades

Anaysi Fernández

Jorge Alberto se dedicó a hacer antenas por encargo. No cualquier tipo de antenas, sino parabólicas, destinadas a receptar de manera ilegal señales de televisión por satélite.

Foto: Jorge Luis GonzálezPor las emisiones televisivas ilegalmente distribuidas, llegan a diario mensajes desestabilizadores e injerencistas, ajenos a los valores culturales que dignifican al ser humano. 

Con el ánimo de llenar sus arcas personales, compraba materiales de ilícita procedencia, tales como angulares de aluminio y masilla. Por cada equipo fabricado artesanalmente cobraba 50 CUC; la mitad por adelantado, el resto cuando lo entregaba al "cliente".

En esta actividad estuvo enfrascado por un tiempo, hasta que a mediados del 2010, mediante un registro operativo realizado en su vivienda ubicada en la capital, le fueron ocupados instrumentos y materiales necesarios para fabricar las antenas: platos y bases de antena satelital, angulares, tanquetas de masilla y tijeras de hojalatería. Tenía a medio conformar cuatro antenas "contratadas" por un ciudadano que ya había pagado cierta suma por adelantado.

La ley se impuso y frenó el ilegal negocio. A finales de ese año el Tribunal Municipal Popular de Plaza de la Revolución lo juzgó por el delito de Actividades Económicas Ilícitas (prestar el servicio sin poseer la licencia correspondiente, hecho condenado con mayor severidad cuando se contrata mano de obra o se utilizan materiales de ilícita procedencia). Jorge Alberto fue sancionado a un año y seis meses de privación de libertad.

OTRO ESLABÓN DE LA CADENA

A inicios del 2009 Yunior y Raúl empezaron a vender tarjetas satelitales a personas que poseían ilícitamente los accesorios para su empleo. También se dedicaban a recargarlas, mediando el pago de 30 CUC en cada ocasión.

Al tener conocimiento de esta actuación al margen de la ley, en enero del 2010 las autoridades de la Policía realizaron sendos registros en los inmuebles donde residen Yunior y Raúl. El resultado fue la ocupación de tarjetas satelitales marcas DIREC TV, varios metros de cables coaxial y de extensión de teléfonos, anotaciones de números y nombres de los clientes, y teléfonos celulares, los cuales utilizaban para desarrollar la mencionada actividad.

Juzgados en junio del 2010 en el Tribunal Municipal Popular de Playa por el delito de Actividades Económicas Ilícitas, ambos ciudadanos fueron condenados a dos años de privación de libertad, subsidiada por trabajo correccional con internamiento, además de imponérseles una multa ascendente a 500 cuotas de diez pesos cada una (5 000 pesos).

Unos fabricaban antenas parabólicas; otros vendían y recargaban tarjetas satelitales. Una cadena de ilegalidades que proporcionaban buenas ganancias.

Para quienes así actúan —personas que pretenden vivir al margen de la ley— constituye un gran negocio.

Sus productos y servicios violan —y posibilitan que otros violen— las regulaciones emitidas por el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones y otras instituciones, las cuales norman el uso del espectro radioeléctrico, la tenencia, instalación de equipos, la recepción y/o distribución de programas televisivos nacionales y extranjeros.

Por las emisiones televisivas ilegalmente distribuidas, llegan a diario mensajes desestabilizadores e injerencistas, ajenos a los valores culturales que dignifican al ser humano. En no pocos programas comparecen connotados terroristas que alientan la comisión de actos violentos en contra del pueblo cubano.

La defensa de la soberanía radioelectrónica de Cuba es un derecho irrenunciable de nuestro pueblo, que se mantendrá vigilante ante quienes insisten en violar la legislación vigente.

 

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