En Villa Clara se trabaja por la recuperación ferroviaria

FÉLIX LÓPEZ

Florentino Jesús Bello Bello, joven de la barriada de Santa Fe, en Guanabacoa, llegó temprano a la oficina municipal donde se tramitan las inscripciones para el Trabajo por Cuenta Propia (TPCP). Como está interesado en vender pulpas de frutas (*), entregó la Licencia Sanitaria que le otorgó la Dirección Municipal de Higiene y Epidemiología, se afilió al régimen especial de Seguridad Social y se inscribió ante la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

Foto: Ismael BatistaEl país ha hecho inversiones para dotar la reparación de la linea central ferroviaria de modernos equipos.

Todos esos trámites los realizó Florentino en menos de una hora y en un mismo sitio. En el transcurso de cinco días recibirá su acreditación como TPCP. "El proceso, dice, no solo ha sido rápido. También encontré personas amables que me explicaron qué hacer y evacuaron mis dudas".

Pero no todos los aspirantes a cuentapropistas han corrido la suerte de Florentino. En una visita integral realizada por directivos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), la ONAT y el Instituto Nacional de la Vivienda (INV) a los municipios capitalinos La Habana del Este, San Miguel del Padrón, Playa y Cerro; y Güira de Melena, en La Habana, se detectaron algunos nudos que venían entorpeciendo la agilidad y efectividad de este proceso.

Idalmys Álvarez Mendive, subdirectora de Empleo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, explicó a Granma que "en La Habana del Este, por ejemplo, se les estaba solicitando a las personas (como requisito para obtener una licencia de TPCP) cuatro documentos que no eran necesarios y no aparecen en la legislación vigente. Eso implicaba gestiones excesivas, demoraba el proceso y creaba una irritación lógica en las personas".

A partir de esa primera comprobación, añade Idalmys, se hicieron las correcciones necesarias para que la obtención de una licencia sea lo más expedita posible y no trasplantar a este proceso las prácticas burocráticas que han caracterizado a otros trámites de la población. "Desde un inicio se orientó que todos los organismos implicados se situaran en una misma oficina, de manera que el proceso fluyera con rapidez, romper barreras y propiciar un cambio de mentalidad. Si hoy hablamos de actualización del modelo económico, no es ocioso actualizar nuestros modos de hacer las cosas".

Cuando Idalmys habla de nuevas maneras de hacer las cosas, se refiere literalmente a cero "peloteo" de las personas, evitar demoras e irritaciones innecesarias, ofrecer toda la información posible y cumplir las leyes al pie de la letra. De las 178 actividades incluidas en el TPCP solo siete de ellas implican el trámite de un documento adicional (**); y hasta el día de hoy todas, con excepción de las licencias relacionadas con el transporte (en todas sus modalidades), se realizan en las oficinas de los municipios.

Por consiguiente, agilizar las gestiones de los ciudadanos es un asunto que incumbe directamente a las principales autoridades de los territorios.

Una segunda visita integral, realizada por el MTSS, la ONAT y el INV (3 y 6 de diciembre) a los municipios de Centro Habana, La Lisa, Guanabacoa y Regla permitió comprobar que el proceso marcha con menos tropiezos, porque ya no se solicitan a las personas documentos innecesarios y las direcciones municipales de Higiene y Epidemiología, que son las encargadas de otorgar las licencias epidemiológicas (a los vendedores de alimentos, en todas sus modalidades), han agilizado el proceso.

Ahora se trabaja en crear las condiciones para que las licencias relacionadas con el transporte, como el resto de las demás, se tramiten en cada municipio. Eso evitaría a las personas el tránsito tedioso entre una y otra oficina.

METAMORFOSIS DE LA BUROCRACIA

Carelia Piñera, funcionaria de la dirección municipal de Trabajo en Guanabacoa, recibe a las personas con una sonrisa que les hace olvidar el rato que pasaron en la cola. Tiene a mano la Gaceta Oficial y sabe explicar, de manera específica, sobre la filiación al régimen especial de Seguridad Social. Carelia ha identificado que en este tema radican las mayores dudas de las personas que se acercan a la oficina y sabe que algunos hasta han desistido de tramitar la licencia de TPCP, al conocer de su obligatoriedad.

Ojalá que en cada oficina, tras cada buró, o en todos los lugares adonde el pueblo acude a recibir un servicio público existiera una Carelia. Ella cobra el mismo salario y tiene las mismas ocupaciones cotidianas de sus colegas; trabaja en una oficina pequeña, que comparte con otras tres funcionarias, pero tiene una ética, le gusta lo que hace y siente placer cuando una persona se despide agradecida. Este homenaje a Carelia, muy merecido, lleva implícito un mensaje a todos aquellos burócratas que para cada solución tienen un problema.

Como decía recientemente un compañero, "la burocracia es como una hidra pero no con miles de cabezas, sino con miles de nalgas".

En busca de opiniones sobre el tema de la Seguridad Social, Idalmys Álvarez, del MTSS, puso una reflexión sobre la mesa: "Este proceso implica un cambio de mentalidad y de la responsabilidad individual de las personas. Hay que cumplir todas las normas: inscribirse en la ONAT y afiliarse a la Seguridad Social. Evadir el fisco, por ejemplo, conlleva una penalización y es responsabilidad personal. Eso hay que inculcarlo, educarlo y también cumplirlo.

"La gente piensa que hay un grupo de contribuciones y que esta es la menos importante. Los jóvenes, por ejemplo, pareciera que no están pensando en su vejez, una realidad que ven lejana. Pero la afiliación a la Seguridad Social es obligatoria para inscribirse en el TPCP. Obviamente, el tema no se soluciona con decir que es obligado. Hay que saber explicar qué significa para los Trabajadores por Cuenta Propia el derecho a la prestación por maternidad de la trabajadora, la pensión por invalidez total, la pensión por edad y la pensión por causa de muerte a familiares del trabajador fallecido".

¡ECHÓ A ANDAR LA LOCOMOTORA!

Durante el recorrido por los municipios capitalinos, trasladamos a Idalmys Álvarez algunas inquietudes de cuentapropistas que llegan a través de correos a la redacción de Granma: varias relacionadas con restricciones y medidas absurdas que les impiden realizar sus actividades en calles y plazas principales de las ciudades, sobre todo en el interior del país.

Idalmys responde que existe una legislación muy clara al respecto: "La Resolución No.32/2010, en su Capítulo II, Artículo 11, expresa que los Trabajadores por Cuenta Propia pueden ejercer la actividad para la que han sido autorizados en: a) su domicilio u otro local o espacio arrendado, con observancia de las normas establecidas por el Consejo de la Administración Municipal del Poder Popular; b) áreas comunes habilitadas al efecto, con la autorización del Consejo de la Administración Municipal del Poder Popular correspondiente; c) el domicilio del usuario, en las actividades que debido a su naturaleza deben realizarse en este.

"Los TPCP deben entender que no es llegar y levantar un kiosco en cualquier sitio. La licencia lo autoriza a ejercer una actividad laboral, pero no da derecho a violar la legislación. Existen normas de los gobiernos locales, de planificación física y de arquitectura que deben cumplirse. Muchas cosas se flexibilizaron. Ahora nos toca fomentar la legalidad".

Ese espíritu parece estar presente en los miles de cubanos que por estos días tramitan sus licencias para ejercer el TPCP. Según datos del MTSS, las actividades más elegidas son la de elaboración y venta de alimentos (en todas sus modalidades), los trabajadores contratados, comprador vendedor de discos y productor vendedor de artículos varios de uso en el hogar. Entre los inscritos, hay un predominio de personas desvinculadas, en más de un 60 %. Todos reciben como identificación una credencial elaborada en papel de seguridad, con una banda holográfica y plastificada.

Y como el proceso de entrega de licencias está en pleno desarrollo, nadie debe sorprenderse con alguna visita o control sorpresivo. En el municipio Regla, por ejemplo, una funcionaria de la dirección municipal de Trabajo recibió a los visitantes con una "bienvenida" que ya debería pertenecer a nuestra prehistoria: "Nadie puede venir a controlar si antes no se presenta ante nuestros superiores y pide permiso". A lo que Lourdes Garrido, directora de Servicios Fiscales de la ONAT, le respondió segura, pero con una sonrisa: "¿Usted no escuchó al compañero Raúl? Ya echó a andar la locomotora".

 

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