El precio de la indolencia

Freddy Pérez Cabrera

Cuando el descontrol, la indiferencia y el irrespeto por la institucionalidad se apoderan de un lugar sucede lo ocurrido en el asentamiento costero Playa La Panchita, del municipio de Corralillo, en Villa Clara.

La mayor parte de los raíles utilizados conservan su utilidad. su valor aproximado es de 900 000 dólares.

Ante los ojos de todos, de las autoridades competentes, organismos políticos y de masas y vecinos de la localidad, han sido edificadas más de 300 viviendas temporales, de las cuales 173 pertenecen a temporadistas, empleando para ese fin materiales y recursos del Estado, la mayoría de ellos de dudosa procedencia como lo demuestran las investigaciones realizadas hasta el momento.

Todo comenzó tras el paso del potente huracán Michelle por la provincia en noviembre del 2001, el cual dio cuenta de gran parte de las casas del poblado La Panchita, incluyendo las edificadas por decenas de familias para su disfrute en la etapa veraniega.

Algunos techos empleados corresponden a los entregados para quienes resultaron damnificados por los huracanes.

Ante la insistencia de los propietarios de las viviendas temporales, en el año 2003 se decidió autorizar la reposición de dichas moradas, siempre y cuando resultaran concebidas con esfuerzos y medios propios, además de cumplir las regulaciones y normativas establecidas por la Dirección de la Vivienda, Planificación Física, el CITMA y otros organismos competentes.

En las Regulaciones Generales del Asentamiento Costero Playa La Panchita, emitidas por la Dirección de Planificación Física de Corralillo el 5 de abril de 2004, quedaban explícitas en 46 artículos, las obligaciones de los interesados.

Pero lo que no previó esa instancia fue que dichas medidas dejaban resquicios a las ilegalidades y el despilfarro de los recursos del Estado, amparados en el descontrol y la falta de rigor de quienes debían velar por la legitimidad de dichos bienes.

Así, por ejemplo, en el artículo No 9 quedaba plasmado que los pilarotes o lingotes podían ser rieles o raíles de línea, jata u otra madera. Refugiados en ese y otros artículos comenzó el desorden, y los raíles que debía tener de 70 a 80 centímetros, según lo establecido, alcanzaron cinco, siete y hasta más de 10 metros en horcones, columnas, portales, cercas y otros fines.

Según informes preliminares de una comisión conformada por especialistas de la Fiscalía provincial, en los 328 terrenos inspeccionados, donde existen 240 viviendas terminadas, 44 en estructura y 30 en fase de terminación, se emplearon 9 631 metros de carriles, es decir casi 10 kilómetros de vías, la mayor parte de ellos en buen estado de conservación y con valor de uso.

Derivado de la inspección se determinó que el 82 % de las viviendas revisadas emplearon en su construcción raíles, ya sea en la estructura, cercas perimetrales o tanques elevados, la mayor parte de los cuales proceden del MINAZ, según han declarado los propietarios.

También se ha podido patentizar que buena parte de las casas usaron traviesas de hormigón en su cimentación, sumando un total de 714 elementos de ese tipo, valorados en más de 19 000 dólares y 15 000 pesos en moneda nacional; así como crucetas y angulares de los que sostienen las torres de las líneas de alta tensión y postes telefónicos.

Aunque la mayoría de las viviendas emplearon en sus cubiertas guano, tejas, fibrocemento y zinc, como estaba estipulado, algunos techos muestran fibrocemento nuevo y planchas de zinc importado, recursos entregados por el Estado para los damnificados de los huracanes que nos han azotado en los últimos años.

Otras evidencias detectadas fueron viviendas sobredimensionadas, carencia de títulos de propiedad, de certificados de Derechos Perpetuos de Superficie, violaciones en los proyectos constructivos, inexistencia de Regulaciones Urbanas, así como carencia de Actas de Terminación, Certificaciones de Numeración, Licencias Sanitarias y proyectos sin avalar por arquitectos de la comunidad.

Otro hecho asombroso, cuando tanto se demanda de la producción agrícola, es que 33 de esas viviendas se encuentran enclavadas en tierras de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Hermanos Castillo.

Cabría preguntarse cómo es posible que una inspección de la fiscalía pueda detectar estas y otras anomalías y los encargados por el Gobierno de realizar esas funciones no sean capaces de hacerlo.

Mientras el país libra una guerra sin cuartel contra el robo de rieles y de angulares, en La Panchita eran empleados en la construcción de viviendas de veraneo.

Como han reconocido autoridades del Gobierno en el municipio, de la Dirección de la Vivienda y de Planificación Física, además de otros funcionarios entrevistados, solo el descontrol y la falta de responsabilidad puede explicar la ocurrencia de tales hechos.

Pero el desorden va más allá, porque se ha comprobado que en varios expedientes consta la autorización para el uso de rieles, fruto de la indolencia de algunos empresarios que desarticularon 25 kilómetros de línea, incapaces de razonar que podían ser reutilizados en bien de la economía y de la sociedad.

Utilizaron tantos hierros, que uno se pregunta qué hubiera sucedido si una tormenta eléctrica afectaba la zona.

Especialistas consultados han reconocido la utilidad de los mismos en la reconstrucción de la red vial que lleva adelante el Ministerio de Transporte, a fin de mejorar el traslado de pasajeros y de miles de toneladas de mercancías que hoy se mueven en camiones y otros medios, mucho más costosos que el ferrocarril, con lo cual el país se hubiera ahorrado millones de pesos.

Del mismo modo, especialistas de la Fábrica de Soldar Carriles de Placetas han reconocido el beneficio de los ramales desarticulados, en capacidad de ser usados como pilotes y cabezales en el resarcimiento de puentes, a manera de largueros metálicos y en conexiones de vías secundarias, además de aprovecharse en la señalización de las vías y cruceros.

Igual sucede con los 59 angulares o crucetas encontrados en diferentes casas de La Panchita. Mientras el país libra una batalla sin cuartel contra el robo de esos elementos de las torres de alta tensión, por el daño que causan a la economía y a sus estructuras, algunas personas se dedican a robar o desviar esos materiales para satisfacer intereses personales.

Hechos como esos fueron los que propiciaron que, entre el 2006 y el 2009, Villa Clara, junto a Holguín y Santiago de Cuba se destacaran como las provincias de mayor afectación en este delito, con el 46% del total.

Tolerante impunidad

Las traviesas se utilizaban para la cimentación.

Los mismos propietarios se han encargado de precisar la procedencia de buena parte de las traviesas y carriles, provenientes, en su mayoría, de los ramales hacia los Centros de Acopio de las empresas "Quintín Banderas", de Corralillo; "Panchito Gómez Toro", de Quemado de Güines; "26 de Julio", de Santo Domingo; 10 de Octubre, de Ranchuelo; José Smith Comas, de Cárdenas y de la Cooperativa "Marcelo Salado", de La Habana.

Una comisión de trabajo formada por el actual Director del Grupo Empresarial Azucarero en Villa Clara ha podido determinar, hasta la fecha, que en los últimos años se desarticularon dos importantes tramos de líneas de ferrocarril en la zona.

El primero, que alcanzaba una distancia aproximada de 9,5 kilómetros, cubría el tramo entre la Empresa Azucarera "Quintín Banderas" y el Centro de Acopio ubicado en Casa de Tabla, el cual se vendió a la UEB Ferroviaria del "Panchito Gómez Toro" en el 2004, y el otro, de 14 kilómetros, comprendía la distancia entre este último central y República, desmantelado en 1987.

La explicación que dan los funcionarios entrevistados por la comisión es que la mayor parte de esos recursos fueron a parar a proyectos de desarrollo agropecuario como organopónicos, corraletas, vaquerías, etc, aunque no existen evidencias documentales de tal entrega.

Es decir, la UEB Ferroviaria de Panchito adquirió esos recursos, incluyendo traviesas, puentes y raíles, entre otros elementos, valorados en más de un millón de pesos, de los cuales no existe ninguna documentación, lo que es igual a decir que se desarmó la línea, la pagaron, pero no la llegaron a vender.

Algunas verificaciones realizadas en el terreno han podido determinar que las cifras de traviesas y raíles utilizados en fines agropecuarios resultan ínfimas, comparadas con las dimensiones de los ramales desarticulados. Evidentemente, han ido a parar a otro destino, sin que a nadie se le haya ocurrido detener esta sangría a la economía nacional.

Situaciones como las descritas merecen la más profunda reflexión. En circunstancias en las que el país requiere del mayor control y racionalidad posibles, resulta inadmisible que sucedan hechos de esa naturaleza, de los cuales debíamos extraer las lecciones pertinentes si de verdad queremos salvar la Revolución.

Como expresó el Comandante en Jefe Fidel Castro en una ocasión, los que no quieren buscarse problemas, los tolerantes, los que congenian con lo mal hecho, son los que más daño hacen a la Revolución. De ahí que la impunidad ante estos sucesos sea lo más desmoralizante que puede ocurrir en una sociedad.

Cabría preguntarse de que han servido para estos cuadros y funcionarios los llamados del Segundo Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro, quien nos ha alertado de manera reiterada acerca de la necesidad de restituir la institucionalidad y el orden en el país.

Dónde estaba la dirección del Partido y del Gobierno en ese territorio que no fueron capaces de neutralizar a tiempo ese nocivo fenómeno y permitieron que llegara a este extremo, provocando un daño económico y moral de incalculable valor.

Por qué no se tuvieron en cuenta a tiempo las alertas realizadas por la Presidenta del Consejo Popular, quien de manera reiterada expresó su preocupación por lo que ocurría en La Panchita, ante las cuales hubo oídos sordos.

Cómo es posible que puedan haber visto como algo normal el tráfico de carriles, techos, traviesas, angulares y madera que a diario se producía en esa zona.

Cuesta trabajo admitir el razonamiento de la Directora de Planificación Física de ese municipio, quien de manera irresponsable incluyó en las regulaciones la autorización para utilizar los raíles, la misma funcionaria que no recuerda que se hiciera un control conjunto a esa área para comprobar la marcha del proceso constructivo.

Por qué se permitió, como reconoció el Director de la Unidad Inversionista de la Vivienda en el municipio, que se entregaran más de 200 licencias que no tenían nada que ver con las casas derrumbadas por el ciclón Michelle o que hubiera viviendas que se ejecutaban sin ningún tipo de permiso. ¿Había necesidad de alertarlos de lo negativo de tales fenómenos?

Con cuadros como esos la Revolución jamás logrará sobreponerse y salir adelante ante las dificultades internas y externas que nos amenazan.

Cuando Fidel concibió los Comités de Defensa de la Revolución les dio una tarea esencial, la vigilancia revolucionaria, que no es solo contra el enemigo externo, ese que tantas veces protagonizó actos terroristas en esa zona y particularmente contra ese poblado de pescadores. La guardia también es contra ese enemigo interno que pretende minarnos desde adentro con el descontrol, el desvío de recursos y otros fenómenos ajenos a la ideología de la Revolución. Eso también falló en La Panchita.

Lo sucedido en Corralillo demuestra la certeza de la alerta expresada por Fidel el 17 de noviembre del 2005 en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, reiterada por el Comandante en Jefe en fecha reciente, el imperialismo jamás podrá destruir a la Revolución, pero nosotros si podemos hacerlo con actos tan irresponsables como estos, donde la corrupción, el favoritismo y la complacencia ante lo mal hecho se han dado la mano.

Otras playas descarriladas

Las numerosas violaciones detectadas en las verificaciones fiscales desarrolladas en la Dirección Municipal de la Vivienda y la Unidad Inversionista, pertenecientes al territorio de Corralillo, con relación a las casas de veraneo construidas en el asentamiento costero de La Panchita, determinaron la necesidad de comprobar el estado del problema en otras playas de la provincia, como Nazábal y Juan Francisco, pertenecientes a los municipios de Encrucijada y Camajuaní, respectivamente.

Para confirmación de los investigadores, en esos sitios también asomó la mano negra del descontrol. Datos preliminares de la pesquisa han podido determinar que estos lugares presentan similar situación a la existente en La Panchita, aunque en menor cuantía.

Los controles realizados hasta la fecha han corroborado que las viviendas construidas allí emplearon una cantidad apreciable de rieles, fundamentalmente en marcos de puertas y ventanas, así como postes de cercas.

Por la naturaleza de las presuntas ilegalidades observadas, se notificó a la Dirección Provincial de la Vivienda para que investigue y dictamine acerca del caso, proceso que tiene lugar en estos momentos, el cual concluirá en breve, según refirió Norbelio Rodríguez Machado, Director Provincial de la Vivienda en Villa Clara.

 

 

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