Nuevas manos a la obra

Yudy Castro Morales

Garantizar el relevo de fuerza técnica calificada, en una fábrica donde el promedio de edad de los trabajadores ya supera los 50 años, resulta un motivo mucho más inspirador que cumplir formalmente un convenio con el Ministerio de Educación, o responder a una tarea asignada.

 Foto: Otmaro RodríguezLa continua supervisión de los obreros experimentados garantiza la formación de los estudiantes.

Así concibe Jorge Pérez, director de la empresa Enrique Varona, ubicada en el municipio capitalino de San Miguel del Padrón, la formación en sus instalaciones de 25 soldadores y paileros, quienes respaldarán la producción de una industria en pleno proceso de ampliación.

Por fortuna, los directivos ya comienzan a comprender su inmensa responsabilidad en la preparación de los futuros obreros.

Esta experiencia forma parte del proyecto de conformación de aulas anexas en entidades subordinadas al Ministerio de la Industria Sideromecánica, con el fin de convertir los talleres en acicate de la práctica laboral.

A los estudiantes, pertenecientes al Instituto Politécnico René Ramos Latour, del mismo municipio, los acompañan los trabajadores más experimentados, capaces de trasmitirles sus conocimientos. También deben insuflarle las ganas, la energía y ese empeño que hace a las fábricas eficientes, más allá de la disponibilidad de recursos.

Este es el segundo año de los alumnos; han aumentado las horas clase en el taller y a partir de enero pueden insertarse totalmente para realizar ejercicios de soldadura y pailería, explica a Granma Carmen López, docente designada por la escuela para atender el empeño.

El vínculo directo con la tarea que posteriormente desarrollarán, estimula sobremanera a los muchachos. Yoan William Palacios lo asume como el mejor modo de asociar teoría y práctica, mientras Aramís Suárez reconoce que el método les permite adquirir una formación integral e interiorizar las normas de la disciplina laboral.

Quizás por ello Rubén Vega, quien ya acumula 42 años en la fábrica como soldador-pailero, no puso objeción alguna al ser nombrado tutor de los estudiantes. "Anteriormente, cuando llegaban los jóvenes, había que empezar a enseñarles para luego exigirles; ahora entran conscientes de cuál es su tarea y cómo deben cumplirla", opinó.

La empresa, además de contribuir a la formación de obreros en determinadas especialidades, se propone adiestrar alrededor de 40 alumnos, provenientes de las escuelas de oficio del municipio.

 

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