Mujeres víctimas, también agentes de cambio

Leticia Martínez Hernández Enviada especial

PUERTO PRÍNCIPE,— La forma en que los conflictos y las emergencias humanitarias dañan a las mujeres y a las niñas, fue el tema del Estado de la Población Mundial 2010, informe que cada año publica con un asunto diferente el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), y que esta vez fue lanzado de manera regional en Haití, país que vive al borde del caos humanitario desde el 12 de enero, cuando un potente terremoto provocó más de 230 000 muertes, y obligó a desplazarse a alrededor de un millón de personas.

Foto: Juvenal BalánLa atención de la salud a las mujeres haitianas es uno de los múltiples desafíos que enfrenta la nación caribeña.

Marcela Suazo, directora regional del UNFPA, explicó que el informe saca a la luz las vivencias de mujeres que han sufrido etapas de crisis en países como Bosnia y Herzegovina, Haití, Jordania, Palestina, Timor Leste y Uganda, pues a menudo son ellas quienes padecen sus peores consecuencias, asociadas sobre todo a la violencia de género y a las violaciones sexuales. También abogó por una mayor participación de las mujeres en los procesos de negociación y de paz, o en los periodos de reconstrucción de las naciones, pues "además de víctimas, pueden convertirse en importantes agentes de cambio".

"Este informe nos recuerda que en situaciones de crisis las relaciones sexuales pueden no ser una elección, sino motivo de una violencia que perdura por años con embarazos no deseados, o con infecciones de transmisión sexual tan letales como el VIH. En las crisis, donde se debilitan las instituciones del Estado, es necesario unir esfuerzos para garantizar condiciones mínimas de seguridad a mujeres y niñas".

Sobre la violencia hacia la mujer en América, Suazo dijo a Granma que permanece con mucha fuerza en el continente y no siempre en países con conflictos. "La violencia sexual es la que menos se denuncia. Debería ser inaceptable para la sociedad y sin embargo la sociedad la mantiene en silencio, porque ocurre en el interior del espacio que debería ser de mayor protección: el hogar. Y por tanto se convierte en un tabú que revictimiza a la persona a través del tiempo.

Igor Bosc, representante del UNFPA en Haití, consideró pertinente el hecho de que fuera escogido este empobrecido país del Caribe para el lanzamiento regional del informe, pues más de la mitad de su población (52%) son mujeres, que luego del terremoto han sufrido doblemente la tragedia. Muchas de ellas quedaron desamparadas, o tuvieron que hacerse cargo de una numerosa familia en el intolerable hacinamiento en que se vive aún, a diez meses del sismo en los campos de desplazados de Puerto Príncipe.

Informó Bosc los resultados de una reciente encuesta que develan cómo la tasa de embarazos creció de un cuatro a un 12% en la zona capitalina, lo cual añade un reto más a la complicada situación haitiana: asegurar una atención de salud a las mujeres embarazadas y a sus hijos, en un país donde los servicios sanitarios colapsaron a causa de la tragedia. Explicó el representante del UNFPA que esa alza en la natalidad resulta un comportamiento normal en los lugares donde se viven periodos de crisis, durante los cuales, entre otros motivos, se dificulta la distribución de métodos anticonceptivos, y el hacinamiento y la pobreza delegan a un segundo plano la planificación familiar.

De ahí la importancia, dijo, de un ordenamiento del territorio. "Urge una política de población. En el año 1950 vivían en Puerto Príncipe 15 000 habitantes, ahora sobrepasan el millón. Si tuviéramos una política de ordenamiento no estaríamos enfrentando muchos de los problemas actuales. Estamos abogando por una entidad que dentro del Gobierno analice el tema de la población".

El informe del Estado de la Población Mundial 2010, difiere de los publicados con anterioridad donde se adoptaba un enfoque académico y abundaban las cifras. En esta oportunidad son las mujeres víctimas de conflictos o las que se convirtieron en líderes de procesos de paz o de reconstrucción, quienes narran sus experiencias para encender el bombillo rojo de lo mucho que falta por conquistar a diez años de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobara la Resolución 1325, la cual incorporó el trato infligido a las mujeres y el papel de ellas en la guerra y la paz, a las consideraciones de seguridad nacional, y a la que solo se han comprometido 18 de los 192 Estados miembros.

 

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