Las garras del bloqueo acechan la inversión extranjera
en Cuba

ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ

La inversión extranjera constituye, en el mundo globalizado de hoy, una interconexión cada vez más activa, que vincula países, mercados y economías.

Debido a la extraterritorial ley Helms-Burton, las empresas norteamericanas, con tecnologías avanzadas para la exploración del hidrocarburo en aguas profundas, no pueden invertir en Cuba.

En Cuba la inversión extranjera es un complemento a los esfuerzos nacionales de desarrollo y su admisión se hace sobre la base de proyectos de interés nacional con un significativo impacto económico y social.

Pero las medidas del bloqueo impuesto a nuestro país también limitan y, en muchos casos, vetan cualquier tipo de participación de compañías inversionistas foráneas en la Isla.

Para las empresas norteamericanas tal opción está totalmente vedada, igualmente para las entidades que forman parte del patrimonio de terceros países, pero que utilizan algún componente estadounidense en su proceso productivo.

Esta aplicación absurda del bloqueo nos impide obtener tecnologías de punta que poseen empresas estadounidenses; y de igual manera no permite el acceso al mercado de esa nación para las importaciones de insumos y las exportaciones de las Empresas mixtas con capital extranjero radicadas en Cuba.

Tampoco se consienten financiamientos provenientes de bancos norteamericanos para el desarrollo de proyectos de inversión extranjera directo con la Isla.

Durante los casi 50 años de bloqueo y de manera ascendente en los últimos tiempos, la aplicación de sanciones y presiones a empresas foráneas obstaculiza el establecimiento de negocios conjuntos en nuestro país y demuestra el carácter extraterritorial de la coercitiva medida yanki.

En las naciones de América Latina y el Caribe, excepto Cuba, los flujos de entrada de inversión extranjera directa aumentaron en el 2008 un 13% hasta alcanzar 144 000 millones de dólares, aún bajo los efectos de la crisis mundial.

En ese orden, hubo un incremento de un 29% en América del Sur y una disminución de un 6% en América Central y el Caribe, región directamente afectada por la desaceleración de la economía de los Estados Unidos.

De no existir el bloqueo, el estimado de flujos de inversión estadounidense, que podríamos haber recibido entre los años 2000 y 2008 es de alrededor de 2 251 millones de dólares.

En el sector del petróleo, empresas norteamericanas con tecnologías avanzadas para la exploración del hidrocarburo en aguas profundas, no pueden invertir en la Isla, por las restricciones de la Ley Helms-Burton.

El turismo, que continúa siendo uno de los principales motores impulsores de la economía cubana, ve limitada la presencia de inversionistas extranjeros en la infraestructura hotelera y extrahotelera, y en la construcción de campos de golf, entre otras actividades, proyectos a los cuales las empresas norteamericanas de esta rama y con fuertes inversiones en la región del Caribe no pueden acceder.

Para citar un caso, digamos que en el mundo existen más de 81 millones de personas afiliadas al golf que, según datos de la Asociación Internacional de Turoperadores y Campos de Golf (IATO), juegan como promedio 6,3 veces al mes. Estados Unidos es el país con más afiliados, 29 millones de jugadores, y con mayor número de campos de golf. Debido al bloqueo, ninguna compañía norteamericana puede invertir en esta esfera en la Isla.

En cuanto a la gestión hotelera, de las 14 cadenas internacionales presentes en Cuba, ninguna es estadounidense.

En un tema tan sensible como el de los alimentos, el bloqueo muestra sus fauces asesinas e impide que se constituyan empresas de capital mixto para el desarrollo de la producción de varios de estos productos en la Isla, así como de las actividades de logística de acopio, beneficio, tratamiento post cosecha y distribución, lo que contribuiría a la sustitución de importaciones, a la reanimación del sector alimentario y a la generación de nuevas fuentes de empleo, entre otras ventajas.

Son solo estos algunos ejemplos de cómo las garras del bloqueo acechan la inversión extranjera en Cuba.

 

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