Luego
de un arduo y minucioso proceso de restauración, la sede histórica
de la Fundación Alejo Carpentier, en la calle Empedrado de La Habana
Vieja, volverá a ser el escenario de los programas culturales de la
institución, destinados no solo a la promoción del legado del autor
de El reino de este mundo, sino de otras zonas significativas
del quehacer intelectual y artístico cubano.
Graziella Pogolotti, presidenta de la Fundación, mostró ayer a la
prensa los resultados de las labores de reanimación del inmueble
—hubo que levantar pisos, sustituir vigas, restañar grietas y
recuperar mármoles— y agradeció el celo puesto por Eusebio Leal y
sus colaboradores en la Oficina del Historiador de la Ciudad para
que la Casa del Siglo de las Luces —allí situó Carpentier la acción
inicial de la famosa novela— recobrara su funcionalidad y esplendor.
Este mes, dentro del contexto de la celebración del Día de la
Cultura Cubana, comenzará un ciclo de conferencias sobre escritores
olvidados o poco conocidos de la etapa de la República neocolonial,
coordinado por el poeta, ensayista y narrador Antón Arrufat, Premio
Nacional de Literatura; y tendrá lugar la primera sesión de una
serie orientada a resaltar la jerarquía del pensamiento musical de
Carpentier.
Para ello servirá de punto de partida el análisis por parte de
los compositores Roberto Valera y Juan Piñera y el musicólogo
Radamés Giro, de la polémica relación de Alejo con los integrantes
del Grupo de Renovación Musical, liderado por José Ardévol, hacia
finales de los años cuarenta.
A partir del año próximo, un tercer programa se pondrá en marcha
para difundir los más importantes logros científicos de los últimos
tiempos y debatir los problemas más acuciantes en esa esfera, como
la bioética, el impacto de las nanociencias y los límites del
universo.
Para ello la Fundación contará con el concurso de la Academia de
Ciencias de Cuba, la Universidad de La Habana y los centros de
investigaciones fundamentales.
Ante tanta actividad en pronta ebullición, Pogolotti comentó que
ese era el mejor homenaje a Lilia Esteban, la viuda de Alejo y
fundadora de la institución.