Actualizado 12:05 p.m., hora local

Inquietud por posición panameña ante insurgencia colombiana

PANAMÁ, 9 de septiembre (PL).— La posición panameña de buscar mayor coordinación con Bogotá para enfrentar a la insurgencia colombiana concentra hoy la atención de diversos sectores de la sociedad, inquietos por un posible traslado del conflicto a este país.

En reciente visita a la vecina nación, el ministro panameño de Seguridad Pública, José Raúl Mulino, calificó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de enemigo común.

Los pronunciamientos del funcionario generaron expresiones de rechazo en el país, al considerar que una política de ese tipo podría involucrar a Panamá en un escenario de confrontación que no le corresponde.

Ex funcionarios de seguridad, dirigentes de la oposición política y juristas coincidieron en las críticas a las declaraciones, toda vez que al Servicio Nacional de Fronteras de esta nación le corresponden únicamente funciones de carácter policial.

Asimismo, Panamá carece de una institución armada capaz de asumir las funciones de ejército.

En un intento por minimizar el impacto de los pronunciamientos, el ministerio de Seguridad negó la participación del país en la lucha contra las FARC.

La institución señaló que en la visita se reiteró el compromiso del gobierno nacional de fortalecer la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.

En los últimos años se reportaron varios incidentes armados en la provincia de Darién donde se vieron involucrados efectivos de los servicios Nacional de Fronteras y Aeronaval en choques con presuntos miembros de la insurgencia.

 

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