Plan de Cuba para el Desarrollo Económico de América Latina

Los inicios de una utopía

Anneris Ivette Leyva

La vocación latinoamericanista de la Revolución cubana, el deseo de impulsar un desarrollo regional que sirviera de base para combatir los lastres sociales, "subproductos" de la avaricia colonial e imperialista, se hizo evidente desde los primeros foros internacionales que sucedieron al triunfo de 1959.

En fecha tan temprana como el 9 de septiembre de 1960, durante una reunión de trabajo del Comité de los 21 (primeros países pertenecientes a la OEA) en Bogotá, se propició la oportunidad de demostrar que Cuba no ansiaba privatizar su deseo de un futuro mejor, sino que pretendía compartirlo con el continente.

Para concretar el sueño, propuso un plan de desarrollo económico para América Latina, basado en la creación de un Fondo de 30 000 millones de dólares (a razón de contar con 3 000 millones anuales en el lapso de una década). Los préstamos otorgados por el Fondo no comportarían exigencias políticas y los recursos serían destinados a las inversiones que cada país estimara conveniente.

La delegación cubana, presidida por el ministro de Economía de entonces, Regino Boti, instó, además, a realizar una amplia reforma agraria, que proscribiera el latifundio y los contratos agrícolas de carácter feudal y semifeudal, y efectuara la entrega de tierras gratuitas a los campesinos que las trabajaran.

En una cuarta disposición, nuestra delegación condenó la política de precios aplicada por los monopolios y el gobierno de Estados Unidos a productos básicos de América Latina. Tras haber sido aprobadas nuestras exigencias, con el único voto contrario del imperio, fueron luego anuladas en franca violación al reglamento de la organización, víctimas de las presiones ejercidas por el subsecretario de Estado norteamericano, Douglas Dillon.

Una vez más, el justo empeño fue avasallado por la voluntad de quien mejor intimida. El Fondo para el desarrollo quedó en utopía, la propuesta de Reforma Agraria, sustituida, y el acta final de aquella reunión resultó ser una versión levemente retocada en conciliábulos del anteproyecto traído desde el Norte.

 

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